Mecanismos de acción del Método Dr. Cardona

El método se basa en aportar a las personas con patologías persistentes los elementos (“materia prima”) que necesita su organismo para poder corregir las principales alteraciones bioquímicas y microbiológicas causales, incluido el exceso de oxidación-inflamación general, haciendo posible el incremento de la energía en sus células, la reducción del exceso de inflamación y la detoxificación, reparación y regeneración de sus tejidos dañados.

  1. Aportando los nutrientes básicos mediante el desayuno básico.
  2. Aportando ácidos grasos omega 6 y omega 3 claves.
  3. Aportando aminoácidos esenciales y semiesenciales.
  4. Aportando el conjunto de micronutrientes básicos de forma equilibrada.
  5. Aportando fosfolípidos, colina e inositol.
  6. Aportando nucleótidos.
  7. Aportando prebióticos.
  8. Aportando grupos de enzimas.
  9. Aportando grupos de fitoquímicos.
  10. Aportando ácidos grasos saturados de cadena media (AGSCM).
  11. Aportando carbohidratos, grasas y proteínas de forma equilibrada.
  12. Aportando proteínas del huevo.
  13. Aportando ácido oleico (AO) en cantidad moderada.
  14. Aportando ácido linoleico (LA) en cantidad moderada.
  15. Aportando azúcares adecuados en cantidad suficiente.
  16. Aportando ácidos grasos saturados de cadena larga (AGSCL) en poca cantidad.
  17. No aportando lácteos, trigo ni soja.
  18. No aportando ácidos grasos trans.
  19. No aportando tóxicos.

Estos aportes se basan en los conocimientos científicos actuales y en mi experiencia clínica durante 40 años de práctica médica y de interés por la micronutrición. El acúmulo de experiencia es también una forma de evidencia.

El Método Dr. Cardona no es una “terapia alternativa” sino un método micronutricional complementario de los tratamientos médicos. En realidad este método no hace más que aportar los micronutrientes clave a dosis fisiológicas (no elevadas) y reducir nutrientes perjudiciales y moléculas tóxicas. Algo que habitualmente el médico no tiene en cuenta cuando estudia y trata a sus pacientes, por desconocimiento o falta de tiempo. El médico está formado para administrar moléculas extrañas al organismo (fármacos) con el fin de conseguir un efecto en el cuerpo, pero se olvida de las propias moléculas del organsimo (micronutrientes, enzimas…) que deben equilibrarse. Esto es medicina sin más, y es una rama o especialidad médica como cualquier otra. Y el Método Dr. Cardona lo simplifica para que llegue a la gran mayoría de personas con procesos crónicos.

1. APORTANDO LOS NUTRIENTES BÁSICOS MEDIANTE EL DESAYUNO BÁSICO
El desayuno básico mediante la fruta, los frutos rojos, las nueces de macadamia, las semillas de chía, el aceite de coco, la canela, y los complementos básicos, consigue en la gran mayoría de personas:

  • el tipo, las cantidades y el equilibrio adecuado en tejidos de los micronutrientes básicos: vitaminas activas, minerales, coenzima Q10, ácido lipoico, ácidos grasos omega 3 y omega 6 y aminoácidos esenciales y semiesenciales.
  • los niveles adecuados en sangre de glucosa, fructosa, sorbitol e insulina.
  • aumentar la capacidad antioxidante-antiinflamatoria propia del organismo.
  • no producir determinadas moléculas del sistema inmunitario que a menudo aumentan la inflamación, al no contener: gluten, lactosa, trigo ni leche.
  • no producir residuos tóxicos ni ácido úrico, al no contener proteínas animales ni complementos proteicos.
  • un reposo del aparato digestivo, una depuración del hígado y los riñones y una acción detoxicante y reparadora del organismo, diariamente.

2. APORTANDO ÁCIDOS GRASOS OMEGA 6 Y OMEGA 3 CLAVES.

Cuáles y cómo. Los principales ácidos grasos omega 3, omega 6 y omega 9 son:

  • Omega 6: LA (ácido linoleico o C18:2 ω-6), GLA (ácido gama linolénico o C18:3 ω-6), DGLA (ácido dihomogamma linolénico o C20:3 ω-6), AA (ácido araquidónico o C20:4 ω-6) y DPA (docosapentaenoico o C22:5 ω-6).
  • Omega 3: ALA (ácido alfa linolénico o C18:3 ω-3), SDA (ácido estearidónico o C18:4 ω-3), ETA (ácido eicosatetraenoico C20:4 ω-3), EPA (ácido eicosapentaenoico o C20:5 ω-3), DPA (ácido docosapentaenoico o C22:5 ω-3) y DHA (ácido docosahexaenoico C22:6 ω-3).
  • Omega 9: AO (ácido oleico o C18:1 ω-9) y sus metabolitos C18:2 ω-9, C20:2 ω-9 y C20:3 ω-9.

Las vías metabólicas de conversión de los omega 6 (ω-6), omega 3 (ω-3) y omega 9 (ω-9) son:

ω-6:       LA — GLA — DGLAAA –/– DPA
Enzimas:  D-6-D                D-5-D
ω-3:     ALA — SDA — ETA — EPA — DPA –/– DHA
Enzimas:  D-6-D                D-5-D
ω-9:     AO   —   …    —    …    —    …

Se aportan los siguientes ácidos grasos omega 6 y omega 3 en aproximadamente las cantidades indicadas:

  • LA: unos 3000 mg mediante frutos secos, semillas de chía y el aceite omega.
  • GLA: unos 60 mg mediante el aceite omega.
  • AA: unos 200 mg mediante huevos enteros.
  • ALA: unos 2600 mg mediante semillas de chía y el aceite omega.
  • DHA: unos 500 mg mediante el aceite omega.

Por qué.

  • Se aporta el primero de la vía omega 6 (LA) y el primero y el último de la vía omega 3 (ALA y DHA). Los primeros para hacer posible su conversión en ácidos grasos activos (DGLA, AA, EPA, DHA…) y el último (DHA) para hacer posible su retroconversión en EPA, cuando el organismo lo necesite.
  • Se aporta LA y ALA para favorecer la producción de energía celular. La energía producida por LA y ALA es más eficiente, estable y duradera que la obtenida de la glucosa.
  • Se aporta LA en cantidad suficiente pero no alta para no inhibir la conversión del ALA en sus metabolitos ETA y EPA (vía omega 3).
  • Se aporta GLA por si la conversión de LA en GLA (vía omega 6) es difícil, por alteraciones genéticas frecuentes, asegurando unos niveles suficientes de DGLA, del que se forman importantes  moléculas antiinflamatorias. GLA se convierte fácilmente en DGLA.
  • Se aporta GLA en cantidad suficiente pero no alta para permitir la suficiente pero no excesiva producción de AA (vía omega 6), del que se forman importantes moléculas proinflamatorias.
  • Se aporta AA en cantidad suficiente por si la conversión de DGLA en AA es dificultosa por alteraciones genéticas frecuentes. Del AA se forman moléculas proinflamatorias que son necesarias en cantidades controladas y también se forman algunas importantes moléculas antiinflamatorias.
  • Se aporta ALA para que se convierta en ETA, EPA y DPA (vía omega 3), favoreciendose esta conversión al aportar GLA, AA y una cantidad no elevada de LA y AO. ETA, EPA y DPA reducen el exceso de inflamación. ALA, por si mismo, reduce el exceso de inflamación. Además, ALA (en mayor medida aún que LA y AO) favorece la producción de cuerpos cetónicos y de energía celular, principalmente cuando las células no pueden utilizar la glucosa.
  • Se aporta DHA por ser difícil la conversión de ALA en DHA (vía omega 3), que reduce el exceso de inflamación. La conversión de ALA en DHA es muy variable de una persona a otra, dependiendo de varios factores, incluidos algunos genéticos. Además, DHA puede retroconvertirse en EPA según las necesidades del organismo.
  • Se aporta DHA en cantidad suficiente pero no alta para no inhibir la síntesis de GLA y ETA.
  • No se aporta EPA directamente para no inhibir en exceso la síntesis de omega 6 (DGLA y AA), por su acción en la coagulación sanguínea que podría ser negativa para algunas personas, y también porque se facilita su síntesis a partir de ALA y DHA. Así el organismo puede formar más EPA (vía omega 3) o más AA (vía omega 6) en función de las necesidades de los diferentes tejidos.

Se trata de aportar los omega 6 y omega 3 claves en las cantidades que permitan al organismo producir las moléculas energéticas, antiinflamatorias y proinflamatorias, de acuerdo con sus necesidades, superando alteraciones genéticas frecuentes y sin cortar vías metabólicas ni causar un nuevo desequilibrio molecular.

Porqué la alimentación de la sociedad actual no puede aportar los omega 6 y omega 3 activos, básicos y claves para controlar la inflamación de las personas con patologías, tal como se ha explicado. Las carnes, los huevos y la leche de los comercios y el pescado graso de piscifactoría, casi no contienen omega 3, solo contienen omega 6. Únicamente los alimentos provenientes de animales alimentados con pastos contienen cantidades equilibradas de omega 6 y omega 3, pero solo en LA y ALA, no las cantidades óptimas de GLA, DGLA, AA, ETA, EPA, DHA… necesarias en estas personas para mejorar su expresión genética y capacidad antiinflamatoria.

3. APORTANDO AMINOÁCIDOS ESENCIALES Y SEMIESENCIALES.
Cómo.
Mediante el complemento de aminoácidos y el huevo.

Por qué.

  • El complemento de aminoácidos en forma libre aporta los aminoácidos clave para que el organismo pueda fabricar fácilmente proteínas estructurales como el colágeno y proteínas biológicamente activas como las hormonas, los anticuerpos, las enzimas y los neurotransmisores. Aporta aminoácidos no esenciales frecuentemente insuficientes como: histidina, tirosina, cisteína y prolina. Aporta la proporción adecuada de metionina, aminoácido no aconsejable a dosis altas en algunas patologías.
  • Mediante el complemento de aminoácidos, junto con huevo, frutos secos y legumbres, se aportan los tipos y las cantidades de aminoácidos que permiten el crecimiento y la reparación del organismo, sin producir incrementos excesivos de insulina (proinflamatorios).
  • Los aminoácidos en forma libre del complemento aminoácido no precisan ser digeridos, se absorven a los 15 a 20 minutos de ingerirlos, llegan al hígado y permiten la síntesis de las proteínas que necesita el organismo, sin producir residuos tóxicos. Además, no son alérgénicos, al contrario de las proteínas de la leche, la soja y el cacahuete.
  • La leucina es especialmente básica porque estimula y es necesaria para la síntesis proteica, optimizando la vía anabólica de los aminoácidos. A dosis de 1 a 3 gramos al día, pero no a dosis alta para no estimular la secreción de insulina por el páncreas, aunque no incremente la glucemia.
  • Los complementos proteicos (soja, suero de leche…) producen residuos tóxicos y contienen gran cantidad de aminoácidos como ácido glutámico, glutamina, arginina y glicina, que no pueden administrarse en patologías como trastornos psíquicos, insuficiencia renal o cáncer, y pueden interactuar negativamente con algunos fármacos comunes.
  • De esta forma se consigue un aporte completo de aminoácidos fácilmente asimilable y con pocos residuos tóxicos, favoreciéndose la digestión y la función depurativa del hígado y los riñones.

4. APORTANDO EL CONJUNTO DE MICRONUTRIENTES BÁSICOS DE FORMA EQUILIBRADA.

Cuáles. Además de los ácidos grasos básicos y los aminoácidos comentados, los otros nutrientes básicos: vitaminas (A, D3, E, K, C y grupo B), vitaminas en formas activas (piridoxal-5-fosfato, dibencozida, metilcobalamina, L-metilfolato…), minerales esenciales (calcio, magnesio, potasio, zinc…), coenzima Q10 y ácido R-lipoico.

Como. Mediante el complemento multinutriente, la alimentación básica y mejorando el microbioma intestinal. También ayuda a conseguirlo tomar abundantes alimentos crudos o poco hechos.

Por qué.

  • Niveles suficientes de micronutrientes básicos son necesarios para la síntesis adecuada de todos los ácidos grasos activos omega 6 y omega 3, y para su incorporación a las membranas celulares.
  • Niveles suficientes de micronutrientes básicos son necesarios para la adecuada síntesis de proteínas, incluidas las enzimáticas, inmunitarias, hormonales y estructurales.
  • Niveles suficientes de micronutrientes básicos son necesarios para la adecuada síntesis de carbohidratos con importantes funciones en el organismo, además de ser la principal fuente de energía inmediata para las células (combustible).
  • Su aporte debe ser tanto mayor cuanto mayor sea el de ácidos grasos, aminoácidos y azúcares.
  • La capacidad (potencial) antioxidante y antiinflamatoria del organismo y la energía celular dependen de los niveles en tejidos de cada uno de los nutrientes básicos, necesitándose siempre de coenzima Q10 y ácido R-lipoico para que los demás puedan actuar adecuadamente.
  • Niveles suficientes de coenzima Q10 son imprescindibles para la producción de energía celular.
  • En las personas con patologías crónicas a menudo son insuficientes los niveles tisulares de vitaminas como la A, D, C y las B en sus formas activas, de fosfatadilcolina, de minerales como el magnesio, y de coenzima Q10 y ácido R-lipoico, ya que están reducidas su absorción y síntesis, y aumentadas sus necesidades, precisándose de su aporte.
  • Niveles persistentemente insuficientes de solo uno de los micronutrientes básicos afecta la expresión de los genes, la síntesis de proteínas y la producción de energía, pero también niveles excesivos o desproporcionados pueden afectarles, por lo que se aportan estos nutrientes en conjunto, de forma equilibrada y en cantidades eficaces, pero no a dosis altas.

5. APORTANDO FOSFOLÍPIDOS, COLINA E INOSITOL.

Cuáles. Fosfatidilcolina, fosfatidilserina, fosfatidilinositol, fosfatidiletanolamina, colina, inositol y esfingomielina.

Como. Mediante el complemento de aminoácidos con colina e inositol, huevos enteros, frutos secos, legumbres… de la alimentación básica.

Por qué.

  • Porque son necesarios para que los ácidos grasos omega 6 y omega 3 activos DGLA, AA, EPA y DHA formen sus fosfolípidos y así puedan incorporarse a las membranas celulares y realizar su función.

6. APORTANDO NUCLEÓTIDOS.

Cuáles. Bases, nucleósidos, nucleótidos y ácidos nucleicos.

Como. Mediante el complemento de aminoácidos, uridina y citidina y con la alimentación básica, especialmente con las legumbres (alubias, fríjol, lenteja y guisante), los hongos (shiitake, maitake, reishi…), el champiñón crudo, las semillas y algunas verduras.

Porqué.

  • Los nucleótidos son nutrientes que se necesitan especialmente en situaciones de enfermedad, ayudando a reparar los tejidos.
  • Favorecen y son necesarios para la síntesis de proteínas.
  • Mejoran la producción de fosfolípidos y aumentan los omega 6 y omega 3 en dichos fosfolípidos, para poder incorporarse a las membranas celulares y realizar su función. Si los niveles de uridina son bajos, es difícil la síntesis de fosfolípidos, por mas omega 3 que se aporte.
  • Ayudan a mantener la estructura y función de la mucosa intestinal, y a repararla cuando está dañada.
  • Ayudan a modificar el microbioma intestinal, aumentando bacterias beneficiosas (bifidobacterias) y reduciendo perjudiciales.
  • Ayudan a modular el sistema inmunitario.
  • Los nucleótidos pirimidínicos como la uridina y citidina no causan problemas en personas con patologías, al contrario de lo que ocurre con los nucleótidos purínicos que si pueden perjudicar a personas con procesos como gota, insuficiencia renal o cáncer.

7. APORTANDO PREBIÓTICOS.

Cómo. Mediante la  fibra prebiótica de los vegetales crudos como: capa blanca de la corteza del limón y la naranja, achicoria, remolacha, zanahoria, puerro, alcachofa, espárragos, ajo, cebolla y también de las legumbres y las semillas de chía. Las verduras y hortalizas aportan mucha mejor fibra prebiótica que las frutas. Los zumos se aconsejan en batidora y no licuadora para no perder las fibras que contienen.

Por qué.

  • La mejora de los microorganismos intestinales aumenta la síntesis de algunas vitaminas (B, K) y aminoácidos, y la producción de ácidos grasos saturados de cadena corta AGSCC (propiónico, butírico, acético…) que son fundamentales para la absorción de nutrientes básicos.
  • La mejora del microbioma intestinal incrementa las enzimas digestivas, reduce toxinas, y mejora el sistema inmune y el exceso de inflamación.
  • La alteración de la flora intestinal está relacionada con el exceso de grasa abdominal asociado a patologías por: alterar el metabolismo de carbohidratos y grasas, afectar la secreción de hormonas que controlan el balance energético e incrementar el exceso de inflamación.
  • Las acciones de cada cepa de bacteria probiótica son distintas, la investigación está en sus comienzos y falta mucho por conocer. Además, es difícil encontrar un probiótico en forma de complemento con las bacterias y condiciones adecuadas: origen, cepas efectivas, estabilidad, supervivencia, cantidad, diversidad, cepas que no interaccionen entre ellas, sin recubrimiento entérico o que sea natural y seguro (no sintético)…, garantizando su colonización y acción beneficiosa en el intestino.
  • Por tanto, para mejorar el microbioma de las mucosas digestiva, urogenital y respiratoria, no se aportan los probióticos clásicos (bacterias probióticas en complementos) sino: fibra prebiótica y aminoácidos y nucleótidos con complementos y la alimentación básica, junto a la reducción de tóxicos. Además de los consejos sobre otros factores que influyen en dicho microbioma como son la actividad física, el sueño y el estrés. Así se consiguen las condiciones necesarias para que el organismo pueda equilibrar los microorganismos intestinales y de otras mucosas de acuerdo con sus necesidades.

8. APORTANDO GRUPOS DE ENZIMAS.

Cómo. En cantidad y variedad elevada mediante los vegetales crudos de la alimentación básca: germinados, semillas, papaya, kiwi, piña, hortalizas, verduras, hongos… Todo alimento crudo y fresco contiene gran cantidad y variedad de enzimas, pero se destruyen con la cocción a partir de 40-50 grados.

Por qué.

  • Las enzimas digestivas son necesarias para la digestión de los alimentos y la asimilación de los micronutrientes, eliminan toxinas y ayudan a regular el sistema inmune y la inflamación. Las enzimas metabólicas (intracelulares) son necesarias para todas las reacciones metabólicas de la célula y para que cada micronutriente pueda realizar su función.
  • El sistema digestivo produce enzimas digestivas y metabólicas, pero una mayoría de las digestivas deben provenir de los alimentos para no agotar dicho sistema y reducir la producción de enzimas metabólicas. Por tanto, se aportan enzimas adecuadas mediante alimentos para aumentar los niveles de ambos tipos de enzimas y disminuir la carga del sistema digestivo.

9. APORTANDO GRUPOS DE FITOQUÍMICOS.

Cómo. En cantidad y variedad elevada mediante los vegetales de la alimentación básica, incluido: ajo tierno, cebolla tierna, chucrut (col fermentada), jengibre, cáscara de limón y las especias como la canela.

Por qué.

  • La capacidad global antioxidante y antiinflamatoria del organismo viene determinada por la aptitud de las células para producir automáticamente antioxidantes como el glutatión y potentes enzimas con acción antioxidante-antiinflamatoria, cuando aumenta la oxidación e inflamación en los tejidos. Es la producción propia antioxidante del organimo.
  • Sin embargo, esta producción depende de la cantidad y equilibrio de los micronutrientes básicos, que actúan principalmente como “materia prima”, aunque algunos también pueden incrementar dicha producción propia.
  • Los fitoquímicos son sustancias de las plantas, no nutrientes pero si con actividad biológica importante para la salud. Tienen influencia en la capacidad antioxidante-antiinflamatoria del organismo, pero no por una acción antioxidante directa como es creencia común, sino por actuar como “ayudantes” de los nutrientes básicos y algunos incrementar la producción propia antioxidante del organismo. Para estas acciones es necesario aportar extensos grupos de fitoquímicos mediante vegetales crudos.
  • Si, de forma persistente, falta uno solo de los micronutrientes básicos (incluyendo las formas activas), o bien, se aportan pocos alimentos vegetales crudos, se altera la capacidad antioxidante-antiinflamatoria. Sin embargo, esta capacidad también puede afectarse cuando se administran fitoquímicos aislados a dosis elevadas, principalmente sin el “equipo” de micronutrientes básicos, en parte por reducir los niveles de otros fitoquímicos y nutrientes.
  • Los grupos de fitoquímicos del ajo tierno, la cebolla tierna y el jengibre son muy activos biológicamente, formando un buen “equipo colaborador” de los nutrientes básicos para mejorar el potencial antioxidante-antiinflamatorio-anticancérigeno del organismo.
  • Los fitoquímicos y la fibra de la cáscara del limón, como D-limoneno, bioflavonoides cítricos y pectina (corteza blanca), tienen también una gran actividad biológica, además de mejorar el microbioma intestinal, retrasar la absorción de la glucosa y ayudar a la detoxificación del organismo.
  • La canela tomada con el desayuno básico ayuda a evitar posibles incrementos de la glucemia. Aporta fitoquímicos que ayudan a regular los niveles de glucosa e insulina en sangre y, con ello, a mejorar el exceso de inflamación.

10. APORTANDO ÁCIDOS GRASOS SATURADOS DE CADENA MEDIA (AGSCM).

Cuáles. Caprílico, caprico, láurico…

Cómo. Mediante el aceite de coco de la alimentación básica.

Por qué. Los ácidos grasos saturados de cadena media AGSCM tienen un metabolismo distinto a los ácidos grasos saturados de cadena larga AGSCL (esteárico, palmítico) de lácteos y carnes:

  • se convierten en energía inmediata sin aumentar la glucosa e insulina ni acumularse en forma de grasa corporal, al contrario de los carbohidratos.
  • aumentan el gasto energético, o cantidad de calorías que quema el organismo.
  • aumentan la producción de cuerpos cetónicos.
  • reducen el tamaño de los adipocitos o células grasas, ayudando a reducir grasa abdominal.
  • tienen un efecto saciante, ayudando a comer menos durante el día.
  • aumentan las concentraciones plasmáticas de los ácidos grasos básicos.
  • aumentan el colesterol HDL (“bueno”) y aumentan la parte del colesterol LDL (“malo”) de partículas grandes que no es perjudicial. Es decir, pueden aumentar el colesterol total (e incluso el LDL) pero a expensas de tipos de colesterol bueno, que son beneficiosos y no deben reducirse mediante fármacos.
  • mejoran la absorción de nutrientes básicos, como los aportados mediante los complementos básicos del desayuno.
  • no se afecta su absorción y digestión por alteraciones enzimáticas frecuentes, al contrario de los otros aceites.
  • son utilizados directamente por las células para producir una energía eficiente, estable y duradera.
  • el aceite de coco no se oxida al calentarlo, al contrario de todos los demás aceites, incluido el aceite de oliva virgen extra.

El aceite MCT con solo ácido caprílico (C8), es un aceite de acidos grasos saturados de cadena media todavía mas efectivo que el aceite de coco, especialmente cuando se desea aumentar la producción de cuerpos cetónicos, en personas con exceso de peso  o con enfermedades crónicas como las neurológicas y el cáncer.

11. APORTANDO CARBOHIDRATOS, GRASAS Y PROTEÍNAS DE FORMA EQUILIBRADA.

Cuáles. El tipo y la cantidad adecuada de carbohidratos, grasas y proteínas.

Cómo. Mediante la alimentación básica y los complementos básicos.

Por qué.

  • Para conseguir reducir y estabilizar los niveles de glucosa e insulina en sangre, permitiendo al organismo utilizar ácidos grasos (LA, ALA, AGSCM…) como fuente de energía celular además de la glucosa, produciéndose cuerpos cetónicos que son mejor combustible para las células de los tejidos afectados.
  • Aportando adecuadamente AGSCM (aceite de coco y aceite de ácido caprílico), ALA (semillas de chía), LA (frutos secos) y aminoácidos esenciales y semiesenciales (complemento de aminoácidos), se ayuda a conseguirlo sin precisar una ingestión muy baja de carbohidratos y muy alta de alimentos proteicos, permitiendo cantidades medias de ambos, lo que produce una cetosis beneficiosa y no una cetoacidosis patológica. También se evita la estimulación de la secreción de insulina que ocasiona el aporte de proteínas animales (lácteos, carne, pescado) en cantidades elevadas.
  • Además, el aporte de grasas “buenas” (aceite de onagra, aceite de chía, aceite de pescado, aceite de coco virgen, coco fresco, frutos secos, semillas de chía, aguacate, aceite de oliva virgen extra) reduce la cantidad de proteínas que necesita el organismo.
  • Al estabilizar los niveles de glucemia y aminoácidos se reducen y estabilizan los niveles de insulina, reduciéndose así el exceso de inflamación y el acumulo de grasa abdominal, facilitando también la liberación de dicha grasa.

12. APORTANDO PROTEÍNAS DEL HUEVO.

Qué proteínas animales. Las de huevos ecológicos, sin aportar proteínas de leche de vaca, suero de leche ni soja, gracias al aporte de los aminoácidos esenciales y semiesenciales mediante el complemento de aminoácidos. 

Por qué.

  • Las proteínas de carne, pescado, leche y suero de leche: un 80% se convierten en residuos tóxicos y un 20% en proteínas del organismo, sobrecargando hígado y riñones. Tambien pueden aportar ácidos grasos saturados como el ácido palmítico.
  • Carnes y pescados aportan además desechos (amoniaco, urea, ácido úrico…), pesticidas, metales tóxicos, hormonas, antibióticos…, aumentando la inflamación y sobrecargando aún más las funciones de tubo digestivo, hígado y riñones de las personas con enfermedades crónicas,
  • Las proteínas del huevo ecológico: un 50% se convierten en residuos tóxicos y otro 50% en proteínas del organismo, no aportando desechos.
  • Además, las proteínas animales no aumentan la glucemia pero si estimulan la secreción de insulina por el pancreas. Las proteínas del suero de leche y de la leche son las que más aumentan la insulina y las del huevo la aumentan en menor grado.

13. APORTANDO ÁCIDO OLEICO (AO) EN CANTIDAD MODERADA.

Cómo. Mediante cantidad media de aceite de oliva virgen extra, frutos secos y aguacate, utilizando aceite de coco para cocinar y no aportando otros alimentos con elevada cantidad de ácido oleico (AO) como son los aceites vegetales en general y las aceitunas.

Por qué.

  • Los aportes elevados de AO pueden inhibir la conversión del ácido graso omega 3 ALA en las formas más activas ETA y EPA, que reduce el exceso de inflamación.
  • El exceso de AO se acumula en forma de grasa corporal.
  • El aceite de oliva, incluso el virgen extra, se oxida al calentarlo. También se oxida con el aire y la luz. Aunque en menor grado que el de girasol y otros aceites vegetales.

14. APORTANDO ÁCIDO LINOLEICO (LA) EN CANTIDAD MODERADA.

Cómo. Mediante cantidad baja-media de algunos frutos secos (almendras, avellanas, anacardos, pistachos) y no aportando otros alimentos con elevada cantidad de LA como: otros frutos secos (nueces, nueces de Brasil, pecanas, cacahuetes), margarinas, aceite de girasol, soja, semillas en general…

Por qué.

  • La síntesis del omega 3 activo DGLA, del que se forman importantes moléculas antiinflamatorias, se asegura mediante el aporte de GLA con el aceite de onagra, precisándose menor cantidad de LA.
  • Aportes elevados de LA pueden incrementar los niveles del omega 6 AA, del que se forman importantes moléculas proinflamatorias, y también pueden inhibir la conversión del omega 3 ALA en sus formas más activas ETA y EPA, que reduce la inflamación.
  • LA se acumula en forma de grasa corporal.

15. APORTANDO AZÚCARES ADECUADOS EN CANTIDAD SUFICIENTE.

Cómo. Mediante la alimentación básica con verduras-hortalizas crudas o semicrudas, legumgres, frutas del bosque, pseudocereales (quinoa, trigo sarraceno y amaranto) y hongos que contienen los azúcares (gliconutrientes) más adecuados para el organismo, con una cantidad baja pero suficiente de glucosa y fructosa, especialmente poca fructosa al no contener siropes, miel, mermelada, zumos de frutas, algunas frutas, productos dietéticos…

La alimentación básica no contiene edulcorantes artificiales como: acesulfamo K (E-950), aspartamo (E-951), ciclamato (E-952), sacarina (E-954), sucralosa (E-955), neotamo (E-961), sorbitol (E-420)…

Por qué.

  • Los carbohidratos de los alimentos se convierten en glucosa en el organismo, utilizándose por la célula como fuente de energía necesaria pero menos eficiente, estable y duradera que la obtenida de los ácidos grasos.
  • El exceso de glucosa inhibe la producción de los ácidos grasos omega 3 activos ETA y EPA y, con ello, la de moléculas antiinflamatorias. También aumentan la producción del omega 6 activo AA y con ello la de moléculas proinflamatorias.
  • El exceso de glucosa y especialmente de fructosa, favorece la producción de moléculas tóxicas en el organismo, como los productos avanzados de glicación AGE. 
  • El exceso de glucosa y especialmente de fructosa, aumenta la producción de colesterol, triglicéridos y ácido úrico.
  • La glucosa y fructosa, aumentan el acumulo de grasa abdominal.
  • El exceso de glucosa incrementa los niveles de la hormona insulina, principal causa de inflamación y acúmulo de grasa corporal.
  • La fructosa no regula el apetito ni inhibe la sensación de saciedad y de recompensa, aumentando el deseo de comer más. Cuando se toma no  aumenta la glucosa (azúcar) en sangre, pero su exceso va a incrementar los niveles de insulina, siendo proinflamatoria.
  • El exceso de fructosa aumenta el almacenamiento de grasa corporal en mayor medida que la glucosa.
  • La fructosa se utiliza ampliamente en los alimentos procesados, los zumos y los refrescos como estabilizante y como edulcorante.
  • Los zumos de frutas aportan mucha cantidad de glucosa y fructosa que se absorbe rápidamente, especialmente los exprimidos o con licuadora, por perder fibras y nutrientes. La miel, la mermelada y los síropes o jarabes de maiz, arce, ágave… contienen elevadas cantidades de fructosa.  Las frutas con mayor cantidad de fructosa son: mango, dátil, plátano maduro, uva, cereza, piña, higo, ciruela, pera y manzana.
  • Los azúcares no solo sirven para obtener energía, también intervienen en importantes procesos fisiológicos siendo imprescindibles para el correcto funcionamiento de las células y del organismo. Por tanto, se aportan los azúcares y micronutrientes básicos que favorezcan unos niveles adecuados de los principales gliconutrientes: glucosa, fructosa, manosa, xilosa, fucosa, N-acetilglucosamina, N-acetilgalactosamina, ácido N-acetilneuramínico…, ribosa, desoxirribosa…, y tambien beta-glucanos mediante los hongos, que mejoran la actividad del sistema inmunitario.
  • Los edulcorantes artificiales autorizados (ver lista mas arriba) incrementan los niveles de azúcar en sangre, alteran la composición del microbioma intestinal (flora intestinal) y aumentan la grasa abdominal, además de sus posibles efectos tóxicos.

El índice insulinémico o índice insulínico de los alimentos es un índice más útil que el índice glucémico, porque nos indica la cantidad de insulina que se libera en la sangre después de tomar un alimento determinado. Dato muy importante en personas con patologías crónicas para poder reducir su exceso de inflamación. Los alimentos con azúcares tienen en general un alto índice insulínémico y también lo tienen algunos alimentos proteicos, pero es útil  conocer que dicho índice aumenta con las grasas saturadas y se reduce con las grasas “buenas” de: los aceites de onagra, chía y pescado, coco virgen y oliva virgen extra, el coco freco, los frutos secos, las semillas, el aguacate y las aceitunas.

16. APORTANDO ÁCIDOS GRASOS SATURADOS DE CADENA LARGA (AGSCL) EN POCA CANTIDAD.

Cómo. Mediante la alimentación básica, que contiene moderada pero suficiente cantidad de ácidos grasos de cadena larga (AGSCL), especialmente por los huevos.

Por qué.

  • Los AGSCL inhiben la producción de los ácidos grasos omega 3 activos ETA y EPA y, con ello, la de moléculas antiinflamatorias.
  • Los AGSCL compiten con los ácidos grasos activos omega 6 y omega 3 DGLA, EPA y DHA para formar fosfolípidos e incorporarse a las membranas de las células. Y en cantidad elevada pueden afectar su fluidez y funcionalidad e impedir que estos ácidos grasos reduzcan el exceso de inflamación.
  • El ácido palmítico es un ácido graso saturado AGSCL que se encuentra principalmente en los alimentos grasos de origen animal que ha demostrado empeorar la evolución de enfermedades crónicas como las autoinmunes y el cáncer.
  • Cuando un alimento con carbohidratos y/o proteínas contiene o se le añaden grasas saturadas de cadena larga, incrementa más la insulina en sangre de lo que le correspondería por los carbohidratos que contiene, sin incrementar la glucemia. Esto ocurre por ejemplo con las carnes, los pescados, los lácteos (leche, yogur), los postres lácteos y la bollería y pastelería, aumentando más la inflamación. No ocurre así con  las grasas saturadas de cadena media como las del aceite de coco.
  • Los AGSCL incrementan la grasa abdominal.

17. NO APORTANDO LACTEOS, TRIGO NI SOJA.

Como. Mediante la alimentación básica que no los contiene. Y con los alimentos que “debe tomar” y los alimentos básicos, que no contienen las proteínas prolaminas más frecuentemente perjudiciales (“gluten”).

Por qué.

  • Por el elevado porcentaje de personas con procesos crónicos y sensibilidad o intolerancia a estos alimentos, ocasionándoles un aumento de la inflamación y muy diversos trastornos digestivos, cutáneos, respiratorios, migrañas… que mejoran al poco tiempo de eliminarlos de su dieta.
  • Por la procedencia, los procesados y los almacenados de estos alimentos, que producen un incremento de las moléculas proinflamatorias.
  • Por el contenido frecuente en azúcares, grasas saturadas de cadena larga, grasas trans, ácido graso LA y/o contaminantes, de los alimentos con lácteos, trigo y/o soja, que incrementan la inflamación.
  • Porqué el azúcar de la leche galactosa puede favorecer la inflamación.
  • Porqué los lácteos no incrementan la glucosa (azúcar) en sangre pero si que estimulan la secreción de insulina, aumentando sus niveles en sangre.
  • Por la posibilidad de una acción negativa de la soja con sus isoflavonas en las personas con predisposición al hipotiroidismo o a ciertos tipos de cáncer. Además, contiene proteínas con elevado potencial alérgico.
  • Las prolaminas (“gluten”) que más frecuentemente sensibilizan e inflaman son las de los cereales: trigo, cebada, centeno y avena; aunque también puede ocurrir con las de espelta y kamut. 
  • Porqué con la alimentación básica, que incluye pseudocereales (quinoa, trigo sarraceno y amaranto), y los complementos básicos, estos alimentos no son necesarios para el aporte adecuado de los micronutrientes básicos.

18. NO APORTANDO ÁCIDOS GRASOS TRANS.

Cómo. Mediante la alimentación básica con sus normas, que no contiene grasas trans “malas” y sí puede contener grasas trans “buenas”.

Por qué.

  • Los ácidos grasos trans “malos” reducen la producción de los ácidos grasos omega 3 activos ETA y EPA y, con ello, la de moléculas antiinflamatorias.
  • Los trans compiten con los ácidos grasos activos omega 6 y omega 3 DGLA, EPA y DHA para formar fosfolípidos e incorporarse a las membranas de las células, reduciendo su fluidez y funcionalidad e impidiendo que estos ácidos grasos reduzcan el exceso de inflamación.
  • Los trans incrementan la grasa abdominal.
  • También existen los ácidos grasos trans “buenos” menos conocidos como el ácido linoleico conjugado (CLA) natural (no el sintético), que ayuda a controlar la inflamación y el exceso de grasa. El CLA se encuentra en los quesos de cabra y oveja que forman parte de la alimentación básica, cuando son ecológicos y de animales alimentados con pastos.

19. NO APORTANDO TÓXICOS.

Cómo. Mediante la alimentación básica con sus normas,  no ingiriendo ni produciendo en el organismo moléculas tóxicas. Tomando una mayoría de los alimentos crudos o poco hechos.

Por qué.

  • Los contaminantes de los alimentos son moléculas tóxicas que se encuentran en la grasa de lácteos, carnes, embutidos y huevos no ecológicos, en algunos pescados como: emperador, atún, lucio, panga y pescados de piscifactoría, en la carne oscura del marisco (cabeza), en algunas verduras como espinacas y acelgas, principalmente cuando no están bien lavadas…
  • Los procesados: térmico, deshidratación, irradiación, ionización, curado…, algunos cocinados: fritos, tostados, horneados, asados, brasas, parrillas muy hecho…, y el almacenaje en determinadas condiciones; producen unas moléculas tóxicas en los alimentos como son las llamadas AGE (productos avanzados de la glicación) y ALE (productos avanzados de la lipoxidación).
  • La cocción de los alimentos transforma las estructuras de sus proteínas, carbohidratos, grasas y aceites, en moléculas tóxicas y extrañas a nuestro organismo que, con el tiempo, afectan al sistema inmune y pueden conducir a un exceso de inflamación persistente en el organismo. Además de eliminar las enzimas del alimento y reducir marcadamente los micronutrientes que contiene.
  • Todas estas moléculas tóxicas dañan a las células directamente, incrementan la inflamación, reducen la energía celular e impiden la limpieza, reparación y regeneración de los tejidos. La acción tóxica se produce frecuentemente por el efecto combinado (aditivo y sinérgico) de muchas de estas sustancias químicas.

Los otros factores externos causales persistentes: exceso de tóxicos, exceso de radiaciones, falta y exceso de ejercicio y factores estresantes, también empeoran la deficiencia energética celular, así como, la oxidación-inflamación general del organismo y la reparación de los tejidos.

Tóxicos y radiaciones
Los tóxicos (ingeridos, inhalados, por contacto) y las radiaciones persistentes provocan un daño directo en las células  y también aumentan el exceso de inflamación en los tejidos. Además, reducen la energía de las células y del organismo.

Actividad física
El ejercicio regular adecuado mejora la oxigenación celular, la producción de energía (aumentando las mitocondrias), el exceso de inflamación y el sistema inmune. La actividad  física reduce el exceso de inflamación generalizada (sistémica). Por el contrario, la falta de ejercicio empeora la inflamación, la energía celular y el sistema inmune. Sin embargo, el ejercicio excesivo, especialmente sin el aporte de los antioxidantes adecuados, aumenta la inflamación de los tejidos.

Factores estresantes y emocionales
Las situaciones estresantes persitentes causan una alteración del estado psíquico con actitudes y emociones negativas, que aumentan la tendencia a la inflamación de los tejidos, y altera importantes sistemas hormonales y enzimáticos. Los niveles altos de hormonas del estrés aumentan la producción de moléculas proinflamatorias.

La alimentación básica y los complementos básicos del método ayudan a neutralizar las alteraciones ocasionadas por los factores externos mencionados. Es decir, tienen una acción detoxificante, antioxidante y antiinflamatoria, que impide parte del daño tisular producido por estos factores. Lo que no quita la importancia y necesidad de seguir los consejos complementarios al método cuando se desea una acción integral de apoyo al tratamiento médico de las personas con enfermedades crónicas.