¿Qué es la fructosa?

La fructosa es un azúcar (carbohidrato), que en su forma natural se encuentra principalmente en la miel y la fruta. Es abundante, por ejemplo, en plátanos maduros, uvas, manzanas y zumos de frutas.

Asimismo, la fructosa no natural está en el azúcar común unido a la glucosa (sacarosa – 50% glucosa y 50% fructosa), se utiliza como edulcorante en alimentos preparados y también se vende granulada para añadir a los alimentos.

Inconvenientes de la fructosa.

La fructosa, ampliamente utilizada en la alimentación, tiene varios inconvenientes.

  • Es metabolizada en el hígado y no estimula la producción de insulina. Sobrecarga al hígado ya que debe esforzarse para metabolizarla, más que con la glucosa que es procesada por todas las células del cuerpo y un 20% por el hígado.
  • Disminuye la producción de leptina (hormona relacionada con la supresión del apetito) y al tomarla no reduce el apetito. Al contrario, cuanta más fructosa consumimos más apetito.
  • La glucosa es utilizada por las células inmediatamente, pero el exceso de fructosa se convierte en ácidos grasos, colesterol “malo” y triglicéridos. Los ácidos grasos se acumulan en forma de grasa en el hígado, favoreciendo el hígado graso.
  • La fructosa se almacena en gran parte en forma de grasa, y en el metabolismo de la fructosa se producen muchos productos de desecho y toxinas, incluido ácido úrico.
  • El exceso de fructosa agota micronutrientes básicos para el correcto funcionamiento celular.
  • La fructosa es un alimento de las bacterias perjudiciales de la microbiota intestinal (flora intestinal) contribuyendo a su desequilibrio. Provocando gases con la fermentación, hinchazón y dolor abdominal, y afectando la permeabilidad intestinal, lo que facilita el paso de sustancias perjudiciales por la barrera intestinal.

La incidencia de diabetes tipo 2 ha aumentado significativamente a nivel mundial en las últimas décadas, y la dieta es uno de los factores más influyentes en el desarrollo de esta enfermedad. Entre los componentes de la alimentación, el incremento en el consumo de fructosa se ha correlacionado con la ganancia de peso, el síndrome metabólico y la diabetes mellitus.

Es frecuente la creencia errónea de que la fructosa no natural, por no requerir de insulina para ser metabolizada, puede utilizarse sin restricción por los fabricantes y también los consumidores.

La fructosa, un estimulante del apetito.

La fructosa provoca menos sensación de satisfacción que otros carbohidratos, por lo que la ingesta de fructosa es menos eficiente que la glucosa en suprimir el apatito… y sigues comiendo.

Diferencias entre la fructosa no natural y la natural.

La fructosa no natural:

  • Íncrementa la resistencia a la insulina, los triglicéridos, el ácido úrico, la presión arterial y el exceso de grasa corporal.
  • Resulta más dañina en las personas que tienen más dificultad para procesarla, que es un porcentaje elevado de la población occidental. En ellas el ácido úrico puede ser un buen parámetro indicador de su ingesta en fructosa, y para controlarlo deberán limitar la ingesta de alimentos que contienen fructosa.
  • Aumenta en extremo la glicación. La glicación consiste en que las moléculas de azúcar se unen a cualquier proteína del cuerpo, que pierde su función normal, y se convierten en unos productos llamados AGE que causan oxidación, inflamación, daño celular y destrucción de tejidos. Si no se detiene la producción de estas proteínas alteradas y de AGE no se puede detener la enfermedad crónica.

El jarabe de maíz alto en fructosa (50% de fructosa y 50% glucosa), presente en la mayoría de bebidas carbonatadas, helados, cereales para desayuno, caramelos, dulces…, además de los efectos explicados de la fructosa, incrementa la glucemia y la insulina.

La fructosa natural:

  • La fructosa de frutas y verduras se asocia a sus fibras que enlentecen la absorción, y a nutrientes, enzimas y fitoquímicos, y su efecto no es tan negativo como el de la fructosa añadida en los productos procesados.
  • Los zumos de frutas exprimidos eliminan su fibra y algunos de estos nutrientes, por lo que deberían tomarse en forma de batidos que contienen toda la pulpa con su fibra.
  • La fructosa de la miel y mermelada (especialmente las comerciales) y del jarabe de agave puede tener parecidas consecuencias desfavorables a la fructosa no natural.

Es evidente que debe eliminarse al máximo posible la fructosa no natural de la alimentación: azúcar, siropes, bollería, galletas, cereales para desayuno, refrescos, alimentos procesados…; pero también debe reducirse la fructosa natural: miel, mermelada, zumos de fruta, frutas muy dulces… Especialmente las personas con exceso de peso o elevaciones de triglicéridos, ácido úrico o presión arterial, y las afectadas de procesos crónicos, aunque aparentemente no estén relacionados dichos procesos con su ingesta.

Las pautas de alimentación básica en el Método Dr. Cardona no contienen fructosa no natural y contiene poca fructosa natural.

En el artículo de este blog Descubra la Clasificación Funcional de los Alimentos CFA, en la categoría “Alimentos y enfermedad crónica”, puede descargar un PDF que le permite buscar cada alimento para conocer su: contenido en nutrientes, contenido en detonantes de la enfermedad y acción favorable o desfavorable.

© 2017 Dr. F. Cardona


  • El objetivo de este blog es ayudar a mejorar la evolución y calidad de vida de las personas con enfermedades persistentes, de difícil curación. Sus contenidos se basan en mi experiencia clínica durante 40 años de práctica médica y las investigaciones de estudios publicados que he realizado junto con otros expertos.