Lavarse las manos frecuentemente con jabón o gel alcohólico, especialmente cuando hayan contactado con superficies en lugares públicos.  

La gran mayoría de mascarillas son útiles para que la persona no infecte a otras, pero no para evitar el contagio propio. Sin embargo, los contagios se dan en espacios cerrados, proximidad y con cierta duración de la exposición (más de 15 minutos). Es difícil contagiarse cuando la otra persona se encuentra a más de 2 metros, o la exposición es corta, o el lugar está bien ventilado, o al aire libre.

Este tipo de virus son sensibles a las temperaturas elevadas, de más de 20 grados, y cuanto mayor la temperatura menor estabilidad del virus, y menor la transmisibilidad. Por tanto, al aire libre y con temperaturas altas es difícil contagiarse.

La inmunidad colectiva significa que cuando una cantidad suficiente de la población es inmune a un germen, su propagación se detiene de forma natural porque no hay suficientes personas capaces de transmitirlo. Entonces la comunidad es inmune, aunque muchas personas dentro de ella no lo sean. Debe tenerse en cuenta que la inmunidad desarrollada por otros gérmenes tambien pueden proteger. Es decir, no solo están protegidas las personas que se han infectado por SARS-CoV-2, tambien podrían estarlo otras que se han infectado por coronavirus del resfriado.

Por tanto, cuantas más personas se infecten en una comunidad, antes tendremos inmunidad colectiva. Y cuantas más medidas efectivas anticontagio tomemos, más lentamente se propagará el virus y más tardará en establecerse la inmunidad colectiva. Aumentando el riesgo de rebrotes de la enfermedad en la población.

Sin embargo, en situaciones en que se puede colapsar la sanidad no hay otra opción que tomar medidas anticontagio.

No hay síntomas específicos de infección por virus SARS-CoV-2, puede no dar ningún síntoma o ser muy leves, hasta provocar una intensa sensación de ahogo. El síntoma de mayor alarma es el aumento de la sensación de dificultad al respirar con el esfuerzo o en reposo. Una prueba útil es inspirar todo el aire posible, retenerlo 10 segundos, y si no puede por tos o ahogo es preferible acudir a urgencias. También es signo de alarma el deterioro del estado general.

 Si sospecha que ha podido contagiarse por este u otro patógeno, tenga en cuenta que los virus no resisten el calor y mueren si están expuestos a temperaturas mayores a 26-27 grados.

Por tanto, para eliminar patógenos es preferible permanecer abrigado, llevar camiseta, pasar calor, sudar, tomar el sol, consumir bebidas calientes (infusiones, caldos) y no tomar bebidas frías.

La fiebre es una muy eficaz manera que el cuerpo utiliza para elevar la temperatura corporal central y defenderse de las infecciones. También la tos, diarrea y vómitos sirven para eliminar patógenos. No podemos cortar rápidamente todos estos mecanismos, o el virus lo tendrá más fácil para dañarnos.

El paracetamol solo debe utilizarse si la fiebre es mayor de 38,5º, o bien, si causa un gran malestar, y mejor no reducirla excesivamente. No debe utilizar ibuprofeno ni otros antiinflamatorios por la posibilidad de empeorar la evolución del proceso.

Los test utilizados habitualmente para detectar el coronavirus presentan un alto porcentaje de falsos negativos, y de falsos positivos. La mayoría de los test PCR dan falsos negativos y falsos positivos (el causante de los síntomas es otro virus u otra causa). También debe tenerse en cuenta que personas con “síntomas compatibles”, pero sin confirmar el diagnóstico, constan como que han padecido COVID-19, y puede ser que padezcan infecciones por otro patógeno o simplemente agudizaciones de sus patologías de base.

Además, dar positivo, si el resultado es cierto, significa ser portador del virus, pero no necesariamente que este infectado, ni que padezca COVID-19.

Las pruebas más fiables son los análisis en sangre de anticuerpos IgM e IgG con sus niveles, en laboratorio de análisis clínicos, para determinar si la persona es portadora del virus y puede contagiar (IgM), y si ha adquirido inmunidad que la protege (IgG), y con qué niveles de IgG. Debe tenerse en cuenta que el virus puede persistir varias semanas después de la recuperación, e incluso confundirse con una reinfección.

Casi todas las personas que contraen el SARS-Cov-2 adquieren inmunidad y quedan protegidas, aunque no hayan pasado síntomas, y la respuesta inmunitaria puede ir aumentando en las siguientes semanas. En algún caso podría no dar suficiente inmunidad a la persona, pero parece poco frecuente. Las personas con IgM negativo y con inmunidad adquirida (IgG) no pueden contagiar a los demás ni contraer de nuevo la infección. La duración de la inmunidad no se conoce. Con otros coronavirus la duración puede ser de un par de años.

Lo apropiado es realizar un análisis de anticuerpos a partir de las 4 semanas de la sospecha de infección para conocer si persiste el virus, la inmunidad que se ha adquirido y con qué nivel de anticuerpos.