La desnutrición en el cáncer se caracteriza principalmente por una pérdida rápida de peso, cansancio y fatiga. Esta pérdida de peso, se relaciona con una peor evolución de la enfermedad. Aparece entre un 30-90% de los pacientes después de iniciar la terapia que puede constar de cirugía, quimioterapia y/o radioterapia. La asociación conjunta de dos o de los tres métodos terapéuticos dispara la probabilidad de desnutrición; y según el tipo, grado y localización del tumor el riesgo aumenta. Por ejemplo, los cánceres en cabeza, cuello, garganta, estómago… tienen mayor probabilidad de ocasionar deficiencias nutricionales que un cáncer de mama. Las causas son multifactoriales como alteraciones del gusto,  las llagas en la boca, el metabolismo del propio tumor o incluso por los propios fármacos administrados. Las alteraciones en la ingesta, no solo afectan a los macronutrientes que nos suministran energía (carbohidratos y grasas) o que ayudan a construir músculo y estructuras (proteínas), sino también a los micronutrientes, que tienen acción catalítica, antioxidante e inmunomodularora.

 

Tabla 1.- Efectos adversos de la quimioterapia relacionados con el estado nutricional del paciente.

La desnutrición y la deficiencia de micronutrientes son situaciones clínicas muy frecuentes. La desnutrición se define como el estado patológico que resulta del déficit, absoluto o relativo, de un nutriente esencial o más, y que condiciona el aumento de la mortalidad y morbilidad de las personas que lo padecen.

Diagnosticar la desnutrición, no es una tarea fácil. Hay que realizar una valoración del estado nutricional y determinar varios datos analíticos del paciente, incluidos los micronutrientes básicos: vitaminas, minerales, factores vitamínicos, ácidos grasos omega 6 y omega 3, y aminoácidos esenciales y semiesenciales.

Un indicador útil es el porcentaje (%) de pérdida de peso y su evolución en el tiempo.

(%) de pérdida de peso. = (Peso habitual-peso actual) x 100/peso habitual

Una pérdida mayor del 10 % con respecto al peso habitual, se asocia a un aumento del riesgo de complicaciones por desnutrición, sobre todo si ésta ocurre en un tiempo inferior a 6 meses. Es decir, el riesgo de complicaciones aumenta con el aumento de la pérdida y la velocidad de instauración de la misma. Se considera que existe desnutrición severa si él % de pérdida de peso es el indicado:

Tiempo                % Pérdida de peso

1 semana                        2,0%

1 mes                             5,0%

3 meses                          7,5%

6 meses                          10,0%

La expresión máxima de desnutrición en el cáncer se llama el síndrome de caquexia tumoral, la cual es responsable directa o indirecta de la muerte de un tercio de los pacientes con cáncer. Así, la caquexia tumoral es un síndrome complejo en el que, junto con un estado de desnutrición, se incluyen pérdida de peso, disminución de la masa muscular, anorexia y saciedad precoz, debilidad, anemia y edemas y a todo ello se une una incapacidad para mantener los mecanismos metabólicos que conduce a una disminución progresiva de las funciones vitales.

Clásicamente, el tratamiento de la caquexia ha estado basado en estimulantes del apetito (por ejemplo acetato de medroxiprogesterona) y fórmulas orales líquidas de alimentos de los que hay innumerables tipos en el mercado, pero el resultado final es pobre. Actualmente se está investigando cuál es el tratamiento más efectivo y se postula una fórmula que incluya alimentos, complementos micronutricionales y actividad física programada, para el mantenimiento de la masa muscular y de la calidad de vida.

Para concluir, la desnutrición no solo consiste en la pérdida de peso y masa muscular sino también en tener unos niveles insuficientes de varios micronutrientes básicos, incluso con un peso normal o excesivo. Administrándolos se reducen los efectos secundarios de la terapia oncológica y mejoran la evolución de la enfermedad. Por ejemplo, es muy frecuente observar niveles bajos de vitamina D en personas con cáncer, y esta deficiencia puede influir negativamente en las alteraciones genéticas y la evolución.

El PDF Clasificación Funcional de los Alimentos (CFA) de este blog permite conocer de cada alimento su relación con: carbohidratos azúcares, carbohidratos almidón, proteínas vegetales, proteínas animales, grasas omega 3, omega 6 y omega 9, grasas saturadas, fitoquímicos, glucosa, insulina, fructosa, lactosa, gluten, sal y tóxicos.

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