Posts in "Medicina Micronutricional" category

MEDICINA MICRONUTRICIONAL

  1. Concepto de medicina micronutricional.
  2. Micronutrientes utilizados en medicina micronutricional.
  3. Alimentación utilizada en medicina micronutricional.
  4. Los micronutrientes están relacionados con la enfermedad.
  5. El papel de los micronutrientes y los fármacos en medicina.

1. Concepto de medicina micronutricional

Extracto del artículo

La medicina micronutricional es aquella parte de la medicina que estudia la implicación de los micronutrientes y sus metabolitos en la salud y la enfermedad de las personas. La medicina micronutricional investiga, diagnostica y trata las alteraciones micronutricionales. También investiga su relación con la alimentación, los tóxicos y la microbiota, entre otros.

Micronutrientes son los elementos en cantidades relativamente pequeñas que necesita el organismo para la vida, el crecimiento y la salud, manteniendo un estado fisiológico adecuado y ocasionando un estado patológico cuando son insuficientes o excesivos.

Los micronutrientes no son solo los más conocidos (vitaminas, minerales…) de los alimentos, sino también sus metabolitos activos, menos conocidos.

————————————————

La medicina micronutricional es aquella parte de la medicina que estudia la implicación de los micronutrientes y sus metabolitos en la salud y la enfermedad de las personas, es decir, la implicación en su estado físico y psíquico y en los trastornos y enfermedades que padece.

La medicina micronutricional investiga, diagnostica y trata las alteraciones micronutricionales. También investiga su relación con la alimentación, los tóxicos y la microbiota, entre otros.

Micronutrientes son los elementos necesarios en cantidades relativamente pequeñas que necesita el organismo para la vida, el crecimiento y la salud, es decir, son moléculas necesarias y con funciones específicas en el metabolismo celular para producir energía y crear las estructuras celulares y extracelulares, manteniendo un estado fisiológico adecuado y ocasionando un estado patológico cuando son insuficientes o excesivas. Por tanto, los micronutrientes son moléculas del propio organismo que forman parte del metabolismo celular, aunque provengan de los alimentos.

Actualmente sabemos que micronutriente no es sinónimo de vitaminas y minerales esenciales como se creía en la década de los 50, sino que esta palabra debe englobar a vitaminas, minerales y factores vitamínicos, pero también a gliconutrientes, ácidos grasos, aminoácidos y muchos otros que la ciencia va conociendo, sin tener en cuenta si se precisan en microgramos o en gramos.

Los micronutrientes se metabolizan por la acción de enzimas y cofactores en metabolitos nutricionales activos intermedios y finales de las vías metabólicas con funciones específicas, e interrelacionados entre sí. Por tanto, no solo deben considerarse micronutrientes a los procedentes de los alimentos, sino también a muchos de estos metabolitos activos.

Micronutriente no solo es la piridoxina (vit. B6) sino también el metabolito activo piridoxal 5 fosfato, ni solo el ácido fólico (B9) sino también el metabolito activo L-metilfolato, ni solo la niacina (B3) sino también NAD, ni solo cianocobalamina (B12) sino también dibencozida y metilcobalamina, ni solo el ácido linoleico (omega 6) sino también GLA y DGLA, ni solo triptófano (aminoácido) sino también 5-HTP y melatonina…, etc.

Veamos algunos micronutrientes:

  • Gliconutrientes: glucosa, fructosa, N-acetil-glucosamina, ribosa…
  • Ácidos grasos: omega 6: LA, GLA, DGLA, AA, omega 3: ALA, EPA, DHA, omega 9: OL…
  • Aminoácidos: lisina, leucina, triptófano, cisteína, arginina…
  • Vitaminas: A, C, E, D, K1, K2 y sus formas activas, grupo B y sus formas activas…
  • Minerales: Ca, Mg, Fe, Zn, I…
  • Factores vitamínicos: colina, inositol, coenzima Q10, ácido lipoico, carnitina, taurina…
  • Nucleótidos: citidina, uridina, guanidina…
  • Otros: PQQ, PEA…

2. Micronutrientes utilizados en medicina micronutricional

Extracto del artículo

Los micronutrientes proceden de los macronutrientes que forman los alimentos: carbohidratos, grasas y proteínas. Micronutrientes son: gliconutrientes (de los carbohidratos), ácidos grasos (de las grasas), aminoácidos (de las proteínas), vitaminas, minerales, factores vitamínicos, nucleótidos y otros.

Considero micronutrientes básicos los micronutrientes necesarios para la vida y para mantener un estado fisiológico normal en toda persona, incluidas las que presentan estados patológicos y toman fármacos, sin ocasionar efectos secundarios ni interacciones.

Los micronutrientes básicos son: vitaminas activas, minerales esenciales, omegas ALA, SDA, DHA, LA y GLA, aminoácidos esenciales y algunos semiesenciales, factores vitamínicos y algunos nucleótidos. El método Dr Cardona aporta los micronutrientes básicos.

Considero micronutriente específico cualquiera de los micronutrientes básicos que se precise en mayor cantidad o en una forma distinta, y los demás micronutrientes y metabolitos. Son micronutrientes que se añaden al aporte del conjunto micronutricional básico.

Los postbióticos se consideran micronutrientes, y son compuestos bioactivos producidos por la microbiota que pueden ser utilizados tanto para el huésped como por otros microrganismos y están muy implicados en la regulación de la inflamación y del sistema inmune, previniendo y mejorando la enfermedad. Los prebióticos si son micronutrientes. Los hongos contienen gliconutrientes y pueden ser una forma de aportarlos, aunque la micoterapia no es realmente medicina micronutricional. Los fitoquímicos no son micronutrientes.

—————————————-

Los micronutrientes proceden de los macronutrientes que forman los alimentos: carbohidratos, grasas y proteínas. Los carbohidratos simples y complejos están formados por gliconutrientes, las grasas por ácidos grasos y las proteínas por aminoácidos. También son micronutrientes las vitaminas, los minerales, los factores vitamínicos, los nucleótidos y otros. El agua y el oxígeno se podrían considerar macronutrientes.

Obviamente que, si la persona ingiere insuficiente cantidad de carbohidratos, grasas o proteínas con los alimentos, presentará una desnutrición, pero en realidad es la ingesta de micronutrientes y la valoración del estado micronutricional lo que nos dará el diagnóstico y nos orientará sobre la alimentación y el aporte micronutricional adecuados para la persona.

Considero micronutrientes básicos los que son necesarios para la vida y para mantener un estado fisiológico normal, evitando evolucionar a un estado patológico. Son los micronutrientes que necesita, de forma equilibrada y a dosis fisiológicas (no elevadas u ortomoleculares), toda persona, incluidas las que presentan estados patológicos y toman fármacos, sin ocasionar efectos secundarios ni interacciones. Es un conjunto micronutricional amplio, que, junto a los nutrientes de los alimentos básicos, permite al organismo en situación de salud y de enfermedad sintetizar los demás micronutrientes y metabolitos que necesita.

Los micronutrientes básicos son:

Vitaminas: retinol (vit A), vit C, colecalciferol (vit D3), D-alfa-tocoferol (vit E), tiamina (vit B1), riboflavina 5 fosfato (vit B2 activa), niacinamida (vit B3), acido nicotínico (vit B3), D-biotina (vit B7), ácido pantoténico (vit B5), piridoxal 5 fosfato (vit B6 activa), L-metilfolato (vit B9 activa), metilcobalamina (vit B12 activa) y dibencozida (vit B12 activa). La vitamina K1 y K2, especialmente la K2, deberían ser micronutrientes básicos, pero pueden ocasionar problemas al aportarlos en pacientes con trastornos de hipercoagulación o tratados con fármacos anticoagulantes, y debe aportarse como micronutriente específico ME en los pacientes sin estos trastornos.

Minerales: magnesio, calcio, zinc, cobre, selenio, cromo, molibdeno y manganeso son micronutrientes básicos. El azufre es básico, pero se aporta mediante los aminoácidos azufrados (metionina y cisteína). El silicio debería ser básico, pero es fácil aportarlo mediante alimentos básicos consumidos habitualmente. El potasio no es básico por su frecuente exceso en la insuficiencia renal y con algunos fármacos antihipertensivos, debe analizarse y aportarse como ME si está indicado. Hierro y yodo solo pueden aportarse después de realizar análisis al paciente y valorar sus necesidades, ante la frecuente deficiencia y exceso en la población. El sodio y fósforo son minerales que se encuentra frecuentemente en exceso en la alimentación y en varias patologías.

Ácidos grasos omegas: ALA (ácido alfa-linolénico), SDA (ácido estearidónico), DHA (ácido docosahexaenoico), LA (acido linoleico) y GLA (ácido gamma-linolénico). Cuando se aporta este conjunto a las dosis adecuadas permite al organismo sintetizar los demás ácidos grasos (DGLA o ácido dihomo gama-linolénico, AA o ácido araquidónico, EPA o ácido eicosapentaenoico) en función de sus necesidades, sin consecuencias negativas.

Aminoácidos: lisina, leucina, isoleucina, valina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano, histidina, cisteína, tirosina y prolina son micronutrientes básicos. La glicina debería ser básico, pero todavía existen dudas de su inocuidad en insuficiencia renal y cáncer, y se aporta como ME frecuentemente.  Otros aminoácidos que podrían ser básicos, como arginina y glutamina, no lo son por ser frecuentemente excesivos en patologías como trastornos neuro-psíquicos, insuficiencia renal y cáncer, o presentar interacciones con otros aminoácidos y con fármacos comunes.

Factores vitamínicos: colina, inositol, ácido R-lipoico, coenzima Q10.

Nucleótidos: uridina, citidina.

El método Dr Cardona aporta los micronutrientes básicos.

Considero micronutriente específico cualquiera de los micronutrientes básicos que se precise en mayor cantidad o en una forma distinta, y todos los demás micronutrientes y metabolitos de las reacciones bioquímicas necesarias para las funciones del organismo. En las personas con estados patológicos deben valorarse los síntomas, signos y diversos  parámetros, para determinar la posible insuficiencia de micronutrientes básicos y específicos, y aportarlos en las formas y dosis más adecuadas. Por ejemplo: puede detectarse deficiencia de calcidiol o calcitriol (vit D) y magnesio eritrocitario, precisando un aporte extra, y advertir la necesidad de aportar los micronutrientes K2, Acetil-L-carnitina y N-acetilcisteína. Todos ellos serán micronutrientes específicos que se añaden al aporte del conjunto micronutricional básico.

Ejemplos de micronutrientes específicos no básicos:

Vitaminas: benfotiamina (vit B1), pantetina (vit B5), inositol hexanicotinato, NADH (vit B3) …

Minerales: potasio, cloro, hierro, yodo, silicio, azufre (MSM), flúor…

Gliconutrientes: glucosamina, N-acetilglucosamina NAG, condroitin sulfato, D-manosa, D-ribosa…

Ácidos grasos: EPA, ácido linoleico conjugado…

Aminoácidos: glicina, NAC (N-Acetilcisteína), creatina, glutamina, arginina…

Factores vitamínicos: L-carnitina, acetil-L-Carnitina, taurina…

Nucleótidos: timidina, ácido inosínico, guanina, adenina…

Fibras prebióticas: inulina, fructooligosacáridos (FOS), lactulosa…

Postbióticos: ácido butírico…

Enzimas digestivas: amilasa, lipasa, proteasa, lactasa, celulasa, catalasa, tripsina, quimotripsina…

Enzimas sistémicas: serrapeptase, natokinasa, lumbrokinasa…

Otros: PQQ, PEA…

Actualmente se está progresando mucho en la investigación de micronutrientes y también en el desarrollo de productos comercializados, a pesar de ser moléculas no patentables y menos rentables que las farmacológicas. En los últimos años se han incrementado marcadamente los laboratorios destinados a la investigación, desarrollo y fabricación de productos con micronutrientes y metabolitos activos, con una calidad a nivel de las farmacéuticas convencionales, con la gran ventaja de utilizar unos procesos de fabricación y unos aditivos (en lugar de excipientes) no perjudiciales.

Los postbióticos se consideran micronutrientes, y son compuestos bioactivos producidos por la microbiota que pueden ser utilizados tanto por el huésped como por otros microrganismos. Son una mezcla compleja de enzimas, proteínas secretadas, ácidos grasos de cadena corta, vitaminas, aminoácidos, péptidos, ácidos orgánicos…. pero también compuestos bioactivos y componentes celulares. Muy implicados en la regulación de la inflamación y del sistema inmune, previniendo y mejorando la enfermedad.

Los probióticos no son micronutrientes pero pueden tener gran influencia en la microbiota y sus postbióticos.  Los prebióticos si son micronutrientes y también influyen en la microbiota y sus productos. Mediante micronutrientes y alimentos puede actuarse favorablemente sobre la microbiota, pero en ocasiones es necesario ayudar mediante levaduras probióticas como S. Boulardii, o conjuntos de probióticos específicos.

Los fitoquímicos no son micronutrientes, son compuestos de las plantas y hongos con una acción biológica que puede ser beneficiosa, o no, para el organismo. El organismo precisa de grupos de fitoquímicos como apoyo a los micronutrientes, pero son moléculas ajenas al cuerpo, que no forman parte de las rutas metabólicas celulares. Sin embargo, pueden tener algunas acciones beneficiosas para la persona como un efecto: antiviral, antibacteriano, antiinflamatorio, analgésico, ansiolítico, antimutagénica, inmunoestimulante, o de inhibición de la agregación plaquetaria, entre otras. A menudo, actúan en conjuntos, siendo su acción beneficiosa menor cuando se dan aisladamente o en conjuntos incompletos. Estas acciones pueden ser utilizadas en clínica para atenuar síntomas. Algunos fitoquímicos concretos, como la silimarina, silibina y quercetina, son utilizados por el experto en micronutrición en determinados casos por los buenos resultados obtenidos, y la seguridad que aporta el gran número de estudios y la amplia experiencia clínica.

A veces los fitoquímicos pueden presentar efectos secundarios, aunque en general en menor número y grado que los fármacos, pero es frecuente su interacción con ellos. Las enzimas del citocromo P450 (CYP) y UDP glucuronosyltransferase (UGT) son las enzimas más importantes de fase I y II de metabolización de xenobióticos (compuestos químico sintético), y más del 90% de los fármacos recetados son metabolizados por ellas. Muchos fitoquímicos afectan a las enzimas CYP y UPD, dañando la capacidad metabólica del hígado para descomponer toxinas y aumentando el riesgo de toxicidad hepática por fármacos, lo que conduce a efectos adversos y fallo terapéutico farmacológico.

Por el contrario, los micronutrientes son moléculas del propio organismo que no presentan interacciones con fármacos, salvo excepciones como: cuando se utilizan dosis elevadas de EPA (omega 3) con anticoagulantes tipo acenocumarol o Warfarina que pueden causar sangrado. Lo que si se consigue frecuentemente con los micronutrientes es una menor necesidad de los fármacos administrados (por ejemplo, de antihipertensivos en hipertensión o de antidiabéticos en diabetes), permitiendo reducir dosis. Obviamente que las dosis muy elevadas (ortomoleculares) de micronutrientes pueden tener efectos secundarios, como ocurre con cualquier substancia, por más saludable que sea. Por ejemplo, dosis muy altas de vit C, vit D, vit B12, ácido fólico sintético… 

Los hongos contienen fitoquímicos y gliconutrientes: polisacáridos (beta-glucanos), peptidoglicanos, nucleósidos, enzimas (dismutasa superóxido, citocromo P450, citocromo P450 reductasa…), metabolitos inhibidores de trombina…, micronutrientes con su función en el metabolismo celular. Los micelios y extractos de hongos son una forma de aportar estos gliconutrientes y enzimas cuando es necesario en medicina micronutricional. Con los hongos existe mucha experiencia clínica, muchos estudios y, en la práctica, pueden ser utilizados por el experto en micronutrición cuando precisa aportar dichos gliconutrientes, aunque la micoterapia no es realmente medicina micronutricional.

 

3. Alimentación utilizada en medicina micronutricional

Extracto del artículo

La alimentación básica con sus normas básicas es la que mejor se complementa con el conjunto de la micronutrición básica para ayudar a tratar a las personas con patologías de larga evolución. Consiste en alimentos básicos, bebidas básicas y normas básicas. La alimentación del método Dr. Cardona es una alimentación básica.

En función del perfil de la persona afectada, sus patologías y los resultados de las pruebas realizadas, se puede indicar una alimentación específica, que consistirá en algunas variaciones de la alimentación básica.

—————————————–

La alimentación básica con sus normas básicas es la que mejor se complementa con el conjunto de la micronutrición básica para ayudar a tratar a las personas con patologías de larga evolución. Consiste en:

Alimentos básicos más favorables:

  • Verduras y hortalizas ecológicas.
  • Legumbres ecológicas.
  • Germinados ecológicos.
  • Setas de todo tipo.
  • Frutas del bosque ecológicas.
  • Frutas frescas ecológicas.
  • Aguacate ecológico.
  • Nuez de macadamia y otros frutos secos crudos y sin sal.
  • Semillas de chía ecológicas.
  • Coco fresco.
  • Copos y salvado de avena integral ecológica.
  • Arroz negro y blanco integral ecológicos.
  • Quinoa ecológica.
  • Quesos de cabra y de oveja de leche cruda ecológica.
  • Huevo ecológico.
  • Pescado fresco salvaje.
  • Marisco fresco.
  • Carne de aves ecológica.

Alimentos básicos adicionales más favorables:

  • Aceite de coco virgen ecológico.
  • Aceite de oliva virgen extra ecológico.
  • Especias ecológicas.
  • Sal marina sin refinar y flor de sal, en poca cantidad.
  • Edulcorantes: Stevia ecológico y Xilitol, en poca cantidad.

Bebidas básicas más favorables:

  • Agua mineral natural de mineralización débil o muy débil.
  • Bebida de coco, sin azúcar añadido.
  • Bebida de avena ecológica, sin azúcar, edulcorantes ni aceites.
  • Té blanco, verde y rojo ecológico, de hojas, no de bolsitas.
  • Café filtrado, no en polvo instantáneo.
  • Infusiones en hojas y ecológicas.
  • Zumo de limón natural.
  • Zumos naturales de hortalizas-verduras-frutas del bosque aconsejadas, crudas y ecológicas; en batidora, no licuadora. No zumos de frutas.

Normas básicas:

  • Tome solo alimentos favorables.
  • Desayune al poco de levantarse, tome una comida abundante y cene muy poco, más de 3 horas antes de acostarse.
  • Miniayuno nocturno: debe transcurrir un periodo de 14 a 16 horas entre la cena y el desayuno, tomando solo agua.
  • Tome varios vasos de agua entre comidas.
  • Tome muchos alimentos crudos diariamente y no cocine ni caliente demasiado los alimentos.
  • Puede hacer una comida o cena extra de vez en cuando, pero entonces la siguiente cena debe saltársela. Mejor comida extra que cena extra.

La alimentación del método Dr. Cardona es una alimentación básica.

En función del perfil de la persona afectada, sus patologías y los resultados de las pruebas realizadas, se puede indicar una alimentación específica, que consistirá en algunas variaciones de la alimentación básica.

 

4. Los micronutrientes están relacionados con la enfermedad.

Extracto del artículo

Los estudios y la experiencia clínica demuestran cada vez más el papel de los micronutrientes y sus metabolitos activos en las personas con procesos patológicos de larga evolución, presentando un desequilibrio de los micronutrientes básicos, insuficiencia de unos micronutrientes específicos y exceso de otros.

Los metabolitos nutricionales pueden sintetizarse en el cuerpo en condiciones normales, pero no bajo la influencia de ciertos factores genéticos (polimorfismos genéticos) y externos frecuentes en la población (tóxicos, estrés…), o en un estado de inflamación crónica. Diferentes personas con la misma ingesta de alimentos pueden tener niveles de micronutrientes en sangre y tejidos completamente distintos.

Muchos trastornos y enfermedades etiquetados con un nombre, son en realidad insuficiencias micronutricionales asociadas a un exceso de moléculas proinflamatorias-tóxicas, y cuando se consigue aportar los metabolitos clave y reducir dichas moléculas, se curan parcial o por completo, al darse las condiciones óptimas para la reparación y regeneración de los tejidos dañados.

La medicina micronutricional se basa en aportar conjuntos de micronutrientes que forman parte de propio organismo pero que faltan o están en desequilibrio en los trastornos y enfermedades, lo que significa curar cuando se logra.

Los micronutrientes deberían investigarse y aportarse en conjuntos y no aislados, o será difícil avanzar en medicina micronutricional.  

El método Dr. Cardona aporta el conjunto completo de micronutrientes básicos.

————————————————

Los estudios y la experiencia clínica demuestran cada vez más el papel de los micronutrientes y sus metabolitos activos en los procesos patológicos de larga evolución. La inhibición o activación de enzimas metabólicas por polimorfismos genéticos, alimentación inadecuada, tóxicos, radiaciones, infección, estrés…, reduce los niveles de dichos metabolitos o aumenta su necesidad, afectando la producción de energía y a determinadas vías metabólicas celulares, dando lugar a síntomas y disfunciones que presenta el paciente. Los niveles de micronutrientes iniciales de las vías metabólicas pueden ser suficientes, pero sus metabolitos activos ser insuficientes para una adecuada función mitocondrial y celular, debido a la inhibición de su síntesis o la activación de su degradación.

Cuando hay insuficientes niveles de micronutrientes en tejidos, no solo influyen las ingestas inadecuadas sino también en gran medida otros factores frecuentes en la población como:

  • variantes genéticas (polimorfismos genéticos) comunes,
  • condiciones ambientales como la contaminación y las radiaciones,
  • interacciones con antinutrientes (compuestos que interfieren en la absorción) de las matrices de alimentos,
  • toma de fármacos y
  • mayor demanda metabólica por pérdida de líquidos, secuestro por el tejido adiposo, inflamación crónica… etc.

Por tanto, diferentes personas con la misma ingesta de alimentos pueden tener niveles de micronutrientes en sangre y tejidos completamente distintos.

Veamos algunos ejemplos del papel de los micronutrientes activos en patologías. Las personas con patologías persistentes presentan un desequilibrio de los micronutrientes básicos, insuficiencia de unos micronutrientes específicos y exceso de otros.

En muchas personas con enfermedades crónicas la ingesta de vitaminas B en las formas habituales puede ser correcta. Sin embargo, ser insuficientes los niveles en tejidos de sus coenzimas clave (formas activas) del metabolismo celular y mitocondrial: coenzima NAD (de la B3), coenzima FAD (de la B2) y coenzima A (de la B5).

En el exceso de inflamación crónica asociada a enfermedades, la ingesta de ácidos grasos omegas esenciales LA y ALA también puede ser correcta. Sin embargo, los niveles de sus metabolitos activos EPA, DHA y DGLA ser insuficiente.

Así mismo, pueden ser insuficientes otros metabolitos activos como, por ejemplo:

  • calcidiol o calcitriol, metabolitos del colecalciferol (vit D3), en osteoporosis e insuficiencia renal,
  • menaquinonas (vit K2), producidas por la microbiota intestinal, en osteoporosis y calcificación arterial,
  • metilfolato, metabolito del ácido fólico (vit B9), en algunos trastornos neuropsiquiátricos,
  • dibencozida, metabolito de la cianocobalamina (vit B12), en esclerosis múltiple,
  • metilcobalamina, metabolito de la cianocobalamina (vit B12), en algunos procesos neurológicos,
  • 5-HTP, metabolito del triptófano, y L-Dopa, metabolito de la tirosina, en depresión, movimientos involuntarios,
  • acido butírico, producido por la microbiota intestinal, en enfermedades intestinales,
  • betahidroxibutirato, cuerpo cetónico de la acetil-CoA, en diversos trastornos metabólicos,
  • N-acetil-glucosamina, metabolito de la glucosamina y glucosa, en enfermedades autoinmunes,
  • alpha GPC, de la fosfatidilcolina, en trastornos cognitivos,
  • melatonina, metabolito del triptófano, en insomnio,
  • pregnenolone, metabolito del colesterol, en hipofunción suprarrenal,
  • glutatión, del glutámico, cisteína y glicina, en enfermedad hepática y respiratoria crónicas, infecciones víricas y bacterianas…, etc.

También ocurre que micronutrientes semiesenciales tienen una síntesis endógena insuficiente para cubrir la demanda, como ocurre a menudo con:

  • carnitina en insuficiencia cardiaca,
  • cisteína en enfermedades neurodegenerativas,
  • glicina en enfermedades degenerativas y también en la esquizofrenia, al ser deficiente en esta patología la enzima serina hidroximetiltransferasa que cataliza la síntesis de glicina a partir de serina, y resulta que el requerimiento de síntesis endógena de glicina está entre 10 y 50 veces la cantidad ingerida con la dieta, siendo todavía mayor si la dieta contiene poca carne y pescado,
  • GABA en la ansiedad y en la depresión asociada a ansiedad,

Por otro lado, hay micronutrientes cuyos niveles pueden ser excesivos, como ocurre por ejemplo con:

  • glucosa en diabetes, Alzheimer y cáncer,
  • fructosa en esteatosis hepática,
  • ácido glutámico y glutamato en epilepsia, esquizofrenia, migraña, fibromialgia, cáncer,
  • acido palmítico en enfermedad cardiovascular, cáncer.

Muchos de los micronutrientes y sus metabolitos insuficientes pueden aportarse por vía oral en clínica, otros todavía no disponemos de la forma adecuada. Aunque con algunos si es posible aportar combinaciones eficaces de precursores, como ocurre cuando deseamos incrementar los niveles del NAD mitocondrial, que podemos hacerlo mediante sus precursores.

Debe tenerse siempre en cuenta que todos los micronutrientes y sus rutas metabólicas están completamente interrelacionados entre sí, siendo las deficiencias múltiples y no solo aisladas.

Los metabolitos micronutricionales pueden sintetizarse en el cuerpo en condiciones normales, pero no bajo la influencia de ciertos factores externos y genéticos, o en un estado de inflamación crónica junto con estrés oxidativo. Muchas enfermedades etiquetadas con un nombre, son en realidad insuficiencias micronutricionales asociadas a un exceso de moléculas proinflamatorias-tóxicas, y cuando se consigue aportar los metabolitos clave y reducir dichas moléculas perjudiciales, se curan parcial o por completo, al darse las condiciones óptimas para la reparación y regeneración de los tejidos dañados.

Pero no basta con aportar la combinación micronutricional clave para la persona, también es necesario controlar los factores externos causantes del desequilibrio y tener siempre presente la microbiota del cuerpo y al sistema inmune. La alimentación, el sueño, la actividad física, el estrés y el estado emocional son de gran importancia.

En la gran mayoría de síntomas, trastornos y enfermedades persistentes que padecemos, están implicados unos niveles insuficientes de metabolitos micronutricionales. Puede no faltar el nutriente en su forma habitual (vitamina, ácido graso, aminoácido…), pero si alguno de sus metabolitos activos al no poder realizar su conversión, por inhibición de las enzimas necesarias, debido a alteraciones genéticas comunes, o estrés, o déficit de otro nutriente, o debido a moléculas proinflamatorias, o radiaciones… Y la falta de estos metabolitos activos “pone en marcha” los genes que nos predisponen a patologías específicas, y ocasiona los síntomas. Así, por ejemplo, puede no faltarnos vitamina B3 ni ácidos grasos ALA y LA, pero si sus metabolitos activos NAD, EPA, DHA y DGLA, por inhibición de las enzimas que los producen, ocasionando falta de energía y exceso de inflamación en el corazón o cerebro, dependiendo de nuestros genes, conduciéndonos a una insuficiencia cardiaca o a una demencia.

Aportando vitamina B3, ALA y LA conseguiremos poco, administrando fármacos podemos atenuar síntomas, pero solo lograremos la remisión del proceso aportando los metabolitos activos insuficientes, o bien, precursores como son NR, SDA y GLA. Esto es la medicina micronutricional, con un gran avance en los últimos años en conocimientos sobre los metabolitos que podemos suministrar al paciente: moléculas del propio organismo que precisa para mejorar sus capacidades antioxidante-antiinflamatoria, energética y de reparación-regeneración en tejidos y órganos.

La medicina micronutricional se basa en aportar conjuntos de moléculas del propio organismo que faltan o están desequilibrados, lo que significa la posibilidad de curar cuando se logra. Visión muy distinta a la de la medicina farmacológica, cuyo cometido es aportar moléculas extrañas al organismo, que actúen sobre receptores y proteínas para provocar efectos específicos (reducir dolor o ansiedad, bajar presión arterial o glucemia, dilatar bronquios…), pero no pueden curar y si provocar efectos dañinos, aunque su papel es muy necesario en medicina.

Los micronutrientes deberían estudiarse y aportarse en conjuntos y no de forma aislada. Puede investigarse el papel y las acciones de un metabolito nutricional en el organismo para conocerlo mejor, pero realizar estudios del efecto de un solo micronutriente en una patología no es lo adecuado. Necesita de su conjunto de micronutrientes para ejercer sus acciones biológicas. Aportándolos aislados o a dosis no fisiológicas puede desequilibrar el estado micronutricional, dando un resultado y unas conclusiones de los estudios desfavorables.

Los investigadores, médicos y terapeutas no deberían ver a los micronutrientes de forma aislada o será muy difícil avanzar en medicina micronutricional. Mejor no administrar solo vitamina C, o solo calcidiol (vit D), o solo calcio y vit D, o solo B1, B6 y B12, o solo B12, o solo magnesio, o solo potasio, o solo hierro, o solo omega 3 EPA y DHA, o solo omega 6 LA y GLA, o solo triptófano, o solo tirosina, o solo BCAA, o solo carnitina… etc. Así se afectan negativamente las rutas del metabolismo celular. Es fundamental dejar de proceder de este modo y dar conjuntos micronutricionales. Lo óptimo sería aportar el conjunto de micronutrientes básicos de base y añadir los que completen su acción.

El método Dr. Cardona aporta en conjunto completo de micronutrientes básicos.

5. El papel de los micronutrientes y los fármacos en medicina.

Extracto del artículo

Los micronutrientes son moléculas que forman parte del metabolismo celular y tienen un papel imprescindible para mantener todas las estructuras del cuerpo. Los micronutrientes han sido estudiados científicamente y sus acciones biológicas y dosis adecuadas son bien conocidas.

La mayor acción curativa en toda enfermedad de larga evolución se consigue mediante la acción conjunta de micronutrientes y alimentos, junto a la reducción de moléculas tóxicas-proinflamatorias. Se trata de aportar a la persona las moléculas de su propio organismo que le faltan y de eliminar las ajenas que le dañan. Si se logra, es cuando la persona puede curarse.

Los fármacos son moléculas extrañas al organismo con un efecto farmacológico producido interactuando (uniéndose) con receptores o macromoléculas (proteínas diana) específicos de determinados tejidos, que también se localizan en otros tejidos y no solo tienen la función que deseamos activar o inhibir, ocasionando los efectos indeseables.

Los fármacos no pueden restituir ni regenerar estructuras y funciones dañadas, es el propio organismo el que repara y regenera si conserva la capacidad para hacerlo. Cuando un proceso patológico se trata solo con fármacos, estamos presuponiendo que el organismo dispone de los niveles adecuados de metabolitos micronutricionales básicos y específicos, y de enzimas que intervienen en sus rutas metabólicas para esta regeneración. Desafortunadamente no es el caso en la gran mayoría de personas que padecen una patología y se están tratando con fármacos.

Los fármacos sirven para mejorar síntomas y parámetros alterados que es preciso corregir con prontitud. Al mismo tiempo debería aplicarse medicina micronutricional que va a permitir reducir dichos fármacos lentamente en lo posible. En el caso de pacientes con síntomas y parámetros alterados que no precisen una acción farmacológica rápida, deberían tratarse con micronutrición, reservando los fármacos para el caso de no producirse una respuesta satisfactoria. Deberíamos empezar a considerar los tratamientos farmacológicos como tratamiento complementario de la terapia micronutricional.

En todo paciente con patologías de larga evolución el primer paso del médico debería ser estabilizar sus signos “vitales” descompensados mediante fármacos, al tiempo que se aportan los micronutrientes y la alimentación básicos. En una segunda fase: solicitar las pruebas adecuadas, valorando la respuesta obtenida y la necesidad de micronutrientes y alimentación específicos. A continuación, intentar reducir los fármacos.

Para cada persona con un tipo de enfermedad hay que buscar un camino, todos somos diferentes, aunque el diagnóstico sea el mismo. Pero sí tenemos algo igual: la necesidad de disponer del mismo conjunto de micronutrientes básicos y de reducir moléculas proinflamatorias-tóxicas, aunque los micronutrientes específicos serán distintos en cada paciente.

El método Dr. Cardona asegura el aporte del conjunto de micronutrientes básicos y una notable reducción de moléculas proinflamatorias-tóxicas.

——————————————

Los micronutrientes utilizados en medicina micronutricional tienen una acción complementaria de la alimentación adecuada a la persona, porque proporcionan los micronutrientes en las formas, dosis y conjuntos que no es posible aportar mediante los alimentos.

Los micronutrientes son moléculas que forman parte del metabolismo celular y tiene un papel imprescindible para mantener todas las estructuras del cuerpo. Los micronutrientes han sido estudiados científicamente y sus acciones biológicas y dosis adecuadas son bien conocidas. En clínica, los conjuntos micronutricionales se administran con el fin de corregir las insuficiencias y los desequilibrios de micronutrientes interrelacionados con la patología del paciente. De esta manera consiguen:

  • Reducir el exceso de oxidación e inflamación en los tejidos afectados.
  • Mejorar el sistema inmunitario.
  • Reducir la toxicidad y los efectos secundarios de los fármacos y tratamientos aplicados.
  • Aumentar la acción terapéutica de los tratamientos aplicados, permitiendo reducir fármacos y otras terapias agresivas.

La mayor acción curativa en toda enfermedad de larga evolución se consigue mediante la acción conjunta de micronutrientes y alimentos, junto a la reducción de moléculas tóxicas, proinflamatorias y cancerígenas. Los micronutrientes y alimentos, no solo influyen decisivamente en la evolución de las enfermedades, sino que también pueden mejorar el estado de ánimo de la persona y el modo de ver la situación.

Se trata de aportar a la persona las moléculas de su propio organismo que le faltan y de eliminar las ajenas que le dañan. Si se logra, es cuando la persona puede curarse, debido a que sus capacidades energéticas y de reparación-regeneración ya pueden ser eficientes. Las demás terapias convencionales y no convencionales tienen su papel y utilidad, pero sumando la aportación de micronutrientes y eliminación de tóxicos es cuando es posible curar.

Los fármacos son moléculas extrañas al organismo con un efecto farmacológico producido interactuando (uniéndose) con receptores o macromoléculas (proteínas diana) de la membrana, el citoplasma o el núcleo, modificando el flujo de iones (K, NA, CL, Ca…), la actividad enzimática o la producción y/o estructura de proteínas específicas. Estas interacciones fármaco- receptor o fármaco-enzima son reversibles, cesando la acción sobre la célula cuando se retira. Además, dicho fármaco no actúa sobre una única macromolécula, o dicha macromolécula no solo tiene la función que deseamos activar o inhibir. También se localizará en otros tejidos, actuará en otros receptores y alterará otras funciones; ocasionando los efectos indeseables, más o menos tolerables para la persona. Debemos recordar que los fármacos pueden afectar los niveles en tejidos de micronutrientes básicos, principalmente de vitaminas activas, minerales y factores vitamínicos, dificultando así la reparación y regeneración de dichos tejidos.

Los fármacos no pueden restituir ni regenerar estructuras y funciones dañadas, es el propio organismo el que repara y regenera si conserva la capacidad para hacerlo. Cuando se administra un fármaco es para conseguir un determinado efecto en el cuerpo: dilatar bronquios, reducir la presión arterial, la secreción gástrica, la glucemia, el dolor, la inflamación local aguda…, o eliminar células muy proliferativas…; presuponiendo que el cuerpo podrá repararse lo suficiente para mantener la vida y una buena calidad de vida. La medicina necesita de los fármacos para atenuar síntomas y evitar y controlar la descompensación del paciente, pero debería preservarse su capacidad de autocuración.

Podemos considerar al cuerpo como una fábrica de proteínas, con una maquinaria y una materia prima, combustible y energía. Cuando algunas proteínas no se fabrican en la cantidad adecuada o son defectuosas, podemos hacer dos cosas: llamar al técnico mecánico para que revise la maquinaria, o que un experto en control de calidad revise si la materia prima, combustible y energía son los adecuados y no contienen sustancias perjudiciales. Lo más sensato es optar por esta segunda opción, y una vez que la fábrica tiene las óptimas materia prima, combustible y energía, si las proteínas fabricadas siguen sin ser las correctas, avisar al técnico para que revise la maquinaria y arregle o substituya las piezas estropeadas. La fábrica es el cuerpo humano, la maquinaria son las células, tejidos y órganos, la materia prima, combustible y energía son los micronutrientes y macronutrientes, y las proteínas defectuosas son las causantes de los síntomas, trastornos y enfermedades. El técnico es el médico convencional que utiliza fármacos y cirugía, y el experto en control de calidad es el experto en micronutrición o “micronutriólogo”.

Cuando se producen síntomas o una enfermedad, siempre implica una mala fabricación de determinadas proteínas, que son insuficientes, excesivas o están alteradas. En la gran mayoría de casos es debido a unos metabolitos nutricionales iniciales, intermedios o finales de determinadas rutas metabólicas insuficientes en tejidos para la producción de la energía celular y las estructuras celulares adecuadas. Esto es debido a una ingesta insuficiente, o bien, a inhibición o sobreactivación de enzimas metabólicas de dichas rutas por polimorfismos genéticos, moléculas tóxicas, estrés, factores emocionales….

Por tanto, ante cualquier patología de larga evolución es imprescindible asegurar:

  • el aporte del conjunto de los micronutrientes más básicos para la función celular, comunes a toda persona y a todo proceso patológico,
  • el aporte de los micronutrientes específicos que se intuya su insuficiencia en la persona, sean básicos o no,
  • la reducción de tóxicos ajenos (por ingesta, inhalación, contacto) y de radiaciones, así como,
  • el control del estrés y las emociones negativas.

No es posible curar a una persona con un proceso patológico físico o psíquico con tendencia a cronificarse sin cumplir estas reglas, cuyo fin es intentar conseguir que el organismo disponga de las condiciones y herramientas necesarias para poder controlar el exceso de oxidación e inflamación que padece, restituir su capacidad energética y poder reparar y regenerar sus células y tejidos dañados. Nos sorprenderemos de lo que es capaz de hacer el cuerpo humano con solo disponer de estos elementos imprescindibles y no sufrir agresiones.

Cuando un proceso patológico se trata solo con fármacos, estamos presuponiendo que el cuerpo dispone de los metabolitos micronutricionales básicos, de los metabolitos micronutricionales específicos necesarios y de las enzimas que intervienen en sus rutas metabólicas. Desafortunadamente no ocurre así en la gran mayoría (por no decir todos) de pacientes con procesos físicos y psíquicos considerados crónicos o incurables. En realidad, dichas alteraciones micronutricionales están totalmente implicadas en la manifestación y persistencia de la patología. Y los fármacos conducen a incrementarlas o a causar otras nuevas, aunque su efecto en el cuerpo consiga controlar síntomas y parámetros que es necesario manejar a corto o largo plazo.

El diagnóstico médico convencional en si nos dice muy poco de la persona y su estado micronutricional y tóxico. Para cada persona con un tipo de enfermedad hay que buscar un camino, todos somos diferentes, aunque el diagnóstico sea el mismo. Pero si tenemos algo igual: la necesidad de disponer del mismo conjunto de micronutrientes básicos y de reducir moléculas proinflamatorias-tóxicas, aunque los micronutrientes específicos serán distintos en cada paciente.

Los fármacos sirven para mejorar síntomas y parámetros alterados que es preciso corregir con prontitud. Al mismo tiempo debería aplicarse medicina micronutricional que va a permitir reducir dichos fármacos lentamente en lo posible. En el caso de pacientes con síntomas y parámetros alterados que no precisen una acción farmacológica rápida, deberían tratarse con micronutrición, reservando los fármacos para el caso de no producirse una respuesta satisfactoria. Deberíamos empezar a considerar los tratamientos farmacológicos como tratamiento complementario de la terapia micronutricional.

Como primer paso, el “micronutriólogo” debe aportar al paciente con trastornos o patologías el conjunto micronutricional básico junto con la alimentación básica, observar la respuesta y valorar la necesidad de añadir micronutrientes específicos. El paciente es visitado en consulta o ingresado, se realiza una primera valoración, y se administra la micronutrición básica, junto a la alimentación básica, con mayor o menor dosis en función de la gravedad y del número de patologías y fármacos, con el fin de asegurar un aporte esencial de nutrientes y la reducción de moléculas tóxicas. Se solicitan los análisis y las pruebas convenientes y en las siguientes visitas se valoran la respuesta obtenida y la micronutrición específica y alimentación específica a añadir. A menudo, en la primera visita ya se detecta la necesidad de administrar algún micronutriente específico insuficiente para mejorar más rápidamente el estado del paciente.

El método Dr. Cardona asegura el aporte del conjunto de micronutrientes básicos y una notable reducción de moléculas proinflamatorias-tóxicas.