Los micronutrientes como vitaminas, minerales y factores vitamínicos son imprescindibles para mantener la salud y prevenir el cáncer.

La mayor parte de las enfermedades que padece el hombre en la actualidad, tiene como base una inadecuada alimentación. Tal y como hemos visto en anteriores post, los alimentos pueden ser factores causantes, de manera que algunos factores dietéticos pueden aumentar o disminuir el riesgo.

El consumo excesivo de grasas en la dieta se ha relacionado con una mayor probabilidad de la aparición de cáncer de mama, colon, pulmón y próstata. Una dieta con exceso de proteínas, principalmente de origen animal, se ha relacionado con un aumento de la incidencia de cáncer de colon y próstata. El alcohol es un factor de riesgo importante para la aparición de tumores de diversos tipos, y la combinación de alcohol y tabaco, tiene un efecto sinérgico sobre el riesgo, y en concreto con cáncer colorrectal. Sin embargo, se ha relacionado una menor incidencia de enfermedades degenerativas incluido el cáncer, en aquellas personas que tienen un mayor consumo de frutas y vegetales, debido a su alto contenido en fitoquímicos y micronutrientes como vitaminas, minerales y factores vitamínicos.

La mayoría de estos micronutrientes actúan de forma directa o indirecta como antioxidantes, neutralizando la acción del exceso de radicales libres, desempeñando una función fundamental en la prevención de éstas enfermedades. El exceso de oxidación va asociado a exceso de inflamación, y a más inflamación en el organismo, peor evolución del cáncer. Otra función de los micronutrientes es actuar como biocatalizadores de las reacciones bioquímicas que se producen en el interior del cuerpo, es decir, que facilitan la función de enzimas y procesos metabólicos.

Actualmente la población española no cumple con las recomendaciones de ingesta de varias vitaminas y minerales.

Aunque parezca fácil ingerir más frutas y vegetales, gran parte de la población tiene deficiencias micronutricionales significativas. Los últimos datos arrojados por el estudio ANIBES (2017) sobre la ingesta, perfil y fuentes de energía en la población española, indican que un elevado porcentaje no cumple con las recomendaciones de ingesta para las vitaminas A, E, C y el selenio y zinc, micronutrientes claramente con función antioxidante directa e indirecta.

En los pacientes oncológicos, el estado de varias vitaminas y minerales es en general peor que en las personas sanas. Normalmente incluso ya en el momento en que se emite el diagnóstico y antes de que aparezcan cambios clínicamente relevantes en el estado micronutricional, pero sobre todo, después de comenzar el tratamiento.

El uso de sustancias antioxidantes durante los tratamientos para combatir el cáncer,  sigue siendo motivo de controversia, pues la eficacia de la radioterapia y de algunos quimioterápicos dependen en parte de la formación de radicales libres. Sin embargo, la mayoría de los fármacos utilizados actualmente en el tratamiento, como los antimetabolitos (metotrexato), los derivados de la mostaza nitrogenada (ciclofosfamida), los complejos del platino (cisplatino), los alcaloides de la vinca (vinorelbina), los taxanos (paclitaxel) o las antraciclinas (epirubicina), no actúan principalmente sobre el estrés oxidativo. Si los antioxidantes influyeran de manera significativa en la eficacia del tratamiento estándar de la radioterapia y quimioterapia, durante la fase de tratamiento no se deberían consumir frutas y verduras ricas en fitoquímicos, vitaminas y minerales, ni tampoco té verde, cacao, curry… Por consiguiente, si se usan complementos con efecto global antioxidante, debería ser imitando las matrices alimentarias, es decir, conjunto de micronutrientes (ya sean vitaminas, minerales, factores vitamínicos, ácidos grasos, aminoácidos…) en dosis fisiológicas para que puedan ser absorbidos y realicen su función de manera conjunta, sin descompensar los procesos del metabolismo, obteniendo de esta forma su máximo beneficio.

Unos niveles adecuados de micronutrientes facilitan la acción de los fármacos y una mejor recuperación.

Una ingesta inadecuada de micronutrientes con acción inmunonutricional, biocatalítica y antioxidante, en pacientes con cáncer, se refleja entre otras cosas, en los marcadores de estrés oxidativo, los cuales resultan elevados. Como la deficiencia de micronutrientes inducida por el cáncer y/o el tratamiento afecta el curso de la enfermedad y la efectividad de las medidas farmacológicas, además de aumentar el riesgo de complicaciones (por ejemplo, sistema inmune alterado, curación lenta de heridas, fatiga, cansancio y depresión), es necesario garantizar su aporte, además de una ingesta adecuada de los otros macronutrientes (proteínas, grasas y carbohidratos complejos).

Actualmente ya es posible medir y monitorizar en clínica el estrés oxidativo (exceso de oxidación) y la capacidad antioxidante del organismo, mediante las pruebas d-ROM y PAT, lo que permite por primera vez en medicina ajustar las dosis y pautas de micronutrientes en pacientes con cáncer y otras enfermedades persistentes.  Para más información vea el artículo del blog: medición del estrés oxidativo y enfermedad crónica.

El PDF Clasificación Funcional de los Alimentos (CFA) de este blog puede ayudarle a reducir los alimentos con carbohidratos y con grasas saturadas y a incrementar los alimentos con fitoquímicos antioxidantes-antiinflamatorios, para ayudar a prevenir y combatir el cáncer.

REFERENCIAS 

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