La OMS ha clasificado 107 sustancias, mezclas, y situaciones de exposición como carcinógenas para el hombre.

A nivel mundial, el 19% de todos los cánceres son atribuibles al medio, incluido el entorno laboral, lo que se traduce en 1,3 millones de defunciones anuales.

De los 7 millones de compuestos químicos conocidos, en unos 2.000 se ha descrito algún tipo de actividad carcinogénica y muy pocos están en contacto directa o indirectamente con el ser humano. La OMS ha clasificado 107 sustancias, mezclas, y situaciones de exposición como carcinógenas para el hombre. La lista de carcinógenos químicos abarca todas las formas de amianto, varios productos hallados en el medio como el benceno, el arsénico en el agua, el cadmio, el óxido de etileno, el benzopireno, los procesos de producción del aluminio y el carbón, las fundiciones de hierro y acero, la industria de fabricación de caucho, las dioxinas producidas como subproductos de procesos industriales, gases emitidos por el transporte y ambientes cargados con humo de tabaco.

Como la mayoría de los carcinógenos químicos están relacionados con actividades industriales, la gran parte de los cánceres producidos por ellos se dan en los países desarrollados.

Otra fuente de carcinógenos son los agentes físicos y radiaciones como la natural emitida por el radón de la propia corteza terrestre, las radiaciones ultravioleta del sol y de las cabinas de bronceado, y la provocada por accidentes nucleares, como es el caso de las fugas producidas en centrales nucleares.

Independientemente de si son agentes químicos o físicos, la capacidad de una sustancia para producir cáncer va a depender de la cantidad de dosis recibida, del tiempo de exposición a la sustancia, tiempo de permanencia y de cómo actúa y se metaboliza en el organismo.

Los disruptores endocrinos son carcinógenos comunes.

Uno de los grupos más preocupantes, dentro de los carcinógenos químicos medioambientales, son aquellas sustancias que pueden alterar la actividad hormonal.  Este conjunto de sustancias son llamados disruptores endocrinos (DE), y tienen la capacidad de influir en el sistema hormonal, superando la respuesta fisiológica adaptativa o regulatoria del cuerpo.

Algunos ejemplos de disruptores endocrinos son:

  • Compuestos de síntesis (DDT, DDE, metoxicloro, dieldrín, endosulfan, toxafeno, PCBs, ftalatos, bisfenol A y alquilfenoles) que los encontramos en plásticos que están en contacto con los alimentos, pesticidas utilizados en la agricultura, cosméticos y juguetes.
  • Productos de combustión o subproductos de diversos procesos (hidrocarburos aromático policíclicos, dioxinas), presentes también en alimentos y aguas contaminadas.

Su acumulación en el organismo (en el tejido adiposo sobretodo), puede inducir desórdenes metabólicos fatales, incluyendo la obesidad, diabetes y el cáncer.

A pesar de que los disruptores endocrinos (DE) incluyen sustancias con poder para mimetizar o interferir con hormonas sexuales, hormonas tiroideas y de la glándula pituitaria, la mayoría de estudios se han centrado en el efecto estrogénico o antioestrogénico.

Figura 1.- Exposición del hombre a los disruptores endocrinos. En verde se marca las hormonas endógenas: una producción excesiva o bien, un fallo en su metabolismo y eliminación pueden dar lugar a niveles elevados de estrógenos. En color naranja, los disruptores endocrinos procedentes del medio ambiente y los alimentos.

La exposición a estas sustancias en los países occidentales, se produce por medio de los alimentos que consumimos, de los materiales y utensilios utilizados para su almacenamiento, venta o consumo, de la utilización de productos de higiene o cosmética y por la contaminación del agua de consumo.

La preocupación actual, se centra en el posible rol de dichas sustancias en el desarrollo de la endometriosis, el cáncer de mama y ovario, otros cánceres hormono-dependientes como el de próstata, testicular o tiroides, el desarrollo anormal de órganos sexuales en la infancia o adolescencia y problemas reproductivos como pérdida de calidad seminal. En la mujer, el incremento de ciertas patologías asociadas con nuestro tiempo, como es el cáncer hormonodependiente, ya sea mama y ovario, y el alza en la incidencia de los casos de infertilidad, entre otras, podrían estar relacionados también con la exposición inadvertida a los disruptores endocrinos. De hecho, son múltiples los trabajos que han establecido la relación entre pesticidas organoclorados y cáncer de mama.

Exposiciones a los disruptores endocrinos (DE) en la etapa perinatal y gestacional puede tener efectos a largo plazo en el sistema endocrino e influir en el desarrollo de tumores en una etapa posterior.

Figura 2.- Vías de exposición del feto y neonato a disruptores endocrinos (DE).

El efecto disruptor endocrino puede manifestarse a través de efectos más sutiles como pudieran ser ciertos fracasos funcionales en sistemas dependientes de las hormonas. Por esta razón, la etapa periconcepcional y el embarazo/lactancia (Fig. 2), son de suma importancia, ya que la exposición a DE podría alterar el desarrollo normal del feto y primera infancia, aunque sus consecuencias no se manifiesten clínicamente hasta la pubertad o la edad adulta. De hecho, criptorquidia o no descenso testicular, calidad seminal, pubertad precoz y problemas en el rendimiento intelectual encabezan los objetivos de investigación de numerosos grupos de Europa y EE.UU.

Nadie sabe todavía qué cantidades de las sustancias químicas disruptoras endocrinas son necesarias para que representen un peligro para el ser humano. Los datos indican que podrían ser muy pequeñas si la exposición tiene lugar antes del nacimiento. En el caso de las dioxinas, los estudios recientes han demostrado que la exposición a dosis mínimas ya es peligrosa. Esta asociación confiere a la exposición materna unas peculiaridades muy particulares y coloca a la mujer en edad fértil en el centro de atención de la mayor parte de los estudios en disrupción endocrina.

El PDF Clasificación Funcional de los Alimentos (CFA) de este blog permite conocer de cada alimento su relación con: carbohidratos azúcares, carbohidratos almidón, proteínas vegetales, proteínas animales, grasas omega 3, omega 6 y omega 9, grasas saturadas, fitoquímicos, glucosa, insulina, fructosa, lactosa, gluten, sal y tóxicos.

El artículo del blog “Como evitar y eliminar tóxicos” puede ayudarle a localizar y eliminar los tóxicos del mediombiente:

Cómo evitar y eliminar los tóxicos

REFERENCIAS   

1.- OMS.  Cánceres de origen ambiental y ocupacional. Nota descriptiva N°350. Julio 2011

2.-Yang O, Kim HL, Weon J-I, Seo YR. Endocrine-disrupting Chemicals: Review of Toxicological Mechanisms Using Molecular Pathway Analysis. Journal of Cancer Prevention. 2015;20 (1):12-24.

3.- Birnbaum LS, Fenton SE. Cancer and developmental exposure to endocrine disruptors. Environmental Health Perspectives. 2003;111(4):389-394.

4.- Soto AM, Sonnenschein C. Environmental causes of cancer: endocrine disruptors as carcinogens. Nature reviews Endocrinology. 2010;6 (7):363-370.

5.- Rylander L, Rignell-Hydbom A, Tinnerberg H, Jönsson BA. Trends in human concentrations of endocrine disruptors: possible reasons and consequences. J Epidemiol Community Health. 2014 Jan;68 (1):4-5.