La célula cancerígena se comporta de diferente forma que la célula normal.

La célula es la unidad funcional de nuestro cuerpo, y la que permite realizar todas sus funciones. Las células se especializan para formar tejidos y órganos. Para ello deben comunicarse y coordinarse para crecer y trabajar al unísono. Cada célula transmite a las siguientes su material genético para que sigan cumpliendo la misma función que sus progenitoras.

Si esta especialización se pierde, por una mutación y/o un fallo en la comunicación celular, las células crecerán de forma descontrolada y se diseminarán a otros tejidos. Las células normales que forman nuestros tejidos crecen y se dividen, para renovar aquellas células envejecidas o dañadas. Las células normales tienen un reloj interno que les indica cuándo deben morir. Algunas de ellas se renuevan muy rápido como son las células intestinales o las células de la piel, mientras que otras, como las células del sistema nervioso (neuronas) tienen una tasa muy baja de renovación. Este proceso de apoptosis o muerte celular programada, es un proceso limpio e implica un proceso de reciclaje en que los componentes pueden ser reutilizados por sus compañeras (autofagia).

En cambio, en las células cancerígenas el ciclo celular lo tienen descontrolado. Crecen y se expanden dificultando el funcionamiento normal de los tejidos. En el cáncer, las células dañadas o envejecidas que deberían morir no lo hacen y se producen nuevas cuando realmente no son necesarias formando masas celulares llamadas tumores. La rotura del tejido que contiene al tumor, permite la extensión de estas células cancerosas a vasos sanguíneos o vasos linfáticos, invadiendo los tejidos y órganos vecinos. Cuando esas células proliferan en dichos tejidos es lo que se denomina metástasis. En general, los tumores malignos hacen metástasis en hueso, hígado, cerebro y pulmones. Solo los tumores malignos pueden ser designados como cáncer. Los tumores de crecimiento limitado son benignos y no entran en el concepto de cáncer. Igualmente, no es fácil saber desde fuera si una proliferación celular acabará siendo benigna o maligna, por lo que es necesario realizar biopsias y análisis de los tejidos para confirmarlo.

El sistema inmune evita el desarrollo del cáncer.

Cada día, sin que nos demos cuenta, se forman varias células afectadas por mutaciones que podrían ser precancerosas. Pero no significa que vaya a desarrollarse. Nuestro organismo utiliza una herramienta muy importante: el sistema inmune, que localiza estas células con funcionamiento alterado y las elimina. Para que esto funcione, el sistema inmune debe reconocer e identificar estas células como células enemigas o extrañas. De hecho, las células cancerígenas se reconocen porque tienen en la superficie de la membrana celular determinadas estructuras que las delatan.

CARACTERÍSTICAS DEL CÁNCER

  • Las células crecen cuando no deberían, ayudada de un metabolismo que capta más glucosa.
  • Insensibilidad frente a señales de inhibición del crecimiento. Entran en el ciclo de división celular cuando no deberían.
  • Responden de forma anormal al estrés, hecho que les permite sobrevivir y seguir dividiéndose en las mismas condiciones de estrés que detendrían o matarían células normales. Pérdida de la muerte celular programada (apoptosis).
  • Invasión de otros tejidos e inicio del proceso de metástasis. Se escapan de sus tejidos de origen (son invasivas), y sobreviven y proliferan en nuevos lugares.
  • Formación de nuevos vasos sanguíneos para alimentar el tumor (angiogénesis).
  • Son genética y epigenéticamente inestables.
  • Se puede originar en cualquier órgano o parte del cuerpo.

La transformación de células normales en células cancerosas depende de factores genéticos y de factores externos.

El cáncer es una enfermedad multifactorial, lo que quiere decir que está causada por diferentes factores como son la genética, el medio ambiente (radiaciones, contaminantes ambientales…), hábitos dietéticos (tabaco, alcohol, grasas oxidadas…) y patologías sufridas previamente (infecciones víricas, un cáncer previo…). Estos factores los iremos viendo en los siguientes post, ampliando información.

La transformación de células normales en cancerosas hasta manifestarse un cáncer no ocurre rápidamente sino en varias fases que pueden durar años, y este proceso depende de factores genéticos y de factores externos como ambientales y dietéticos. En la gran mayoría de personas con cáncer están implicados los dos tipos de factores en diferentes proporciones, coincidiendo cambios genéticos-epigenéticos con inflamación de bajo grado, hipoxia, acidificación de los tejidos y medio intersticial y desequilibrio micronutricional persistentes.

Un 40% de los cánceres se deben a la acción de agentes externos que actúan sobre el organismo, causando alteraciones en las células. Por el hecho de ser externos, son modificables. La persona puede cambiar sus hábitos.

BIBLIOGRAFÍA      

Einberg RA. The biology of cancer. 2ond edition. Garland Science 2013

Brown JM. The role of apoptosis in cancer development and treatment response. Nat Rev. Cancer (2005) 5, 231-237

Ralph J. DeBerardinis. Julian J. Lum. The Biology of Cancer: Metabolic Reprogramming Fuels Cell Growth and Proliferation. Volume 7, Issue 1, January 2008, Pages 11-20