El exceso de peso es un factor de riesgo muy importante en el cáncer. El exceso de grasa acumulada en el abdomen incrementa la oxidación e inflamación del organismo, dificultando el correcto funcionamiento de las células y los órganos.

El peso corporal excesivo se asocia con mayor riesgo de enfermar y morir por ser un factor predisponente de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer. La obesidad se ha transformado en un importante desafío para la salud y su prevalencia ha aumentado en las últimas cuatro décadas a más del doble en las mujeres y más del triple en los hombres.

Pero, ¿cómo sé si tengo exceso de peso u obesidad?

Existen parámetros fáciles de realizar que nos pueden dar una primera aproximación sobre nuestro peso. Estos parámetros son:

IMC – Índice Masa Corporal: El peso en kilos dividido por la talla en metros al cuadrado.

IMC = peso / (talla x talla)

 Si su peso es de 80 kilos y su talla de 1,60 metros, multiplique: 1,60 x 1,60 = 2,56. Entonces divida: 80 / 2,56 = 31,25. El IMC será de 31,25.

Si el IMC es inferior a 18 nos encontramos en un peso demasiado bajo. Pero si es mayor de 27 (sobrepeso grado II), estamos en un estado de preobesidad, y sobre todo si es mayor de 30, estamos en obesidad grado I.

Medida de la cintura. Es la medida de la cintura en centímetros en su punto más estrecho entre el reborde de las costillas inferiores y el borde superior del hueso de la cadera.

Si el perímetro de cintura es superior a 88 cm. en la mujer y a 102 cm. en el hombre, nos encontramos con exceso de grasa abdominal. Nos indica un exceso de la grasa visceral, o grasa interna (entre órganos), que es mayor factor de riesgo que el aumento de peso y el IMC.

Los valores obtenidos de estos dos simples métodos nos pueden dar una primera aproximación sobre nuestra salud y el riesgo a enfermar.

El exceso de grasa abdominal y la obesidad son un factor de riesgo muy importante en el cáncer, por los siguientes motivos:

  • Se produce un ambiente prooxidante e inflamatorio de bajo grado, que con el tiempo, causa alteraciones en el material genético de las células (ADN).
  • Estado de hiperinsulinemia o de resistencia a la insulina, con mayores concentraciones de insulina en la sangre y del IGF-1. Las altas concentraciones de insulina y de IGF-1 pueden promover la formación de cáncer de colon, de riñón, próstata y de endometrio.
  • Las células grasas producen hormonas, llamadas adipocinas, las cuales pueden estimular o inhibir el crecimiento celular, es decir, el crecimiento del cáncer. Por ejemplo, la concentración de una adipocina llamada leptina parece promover la proliferación celular y su concentración incrementa en sangre conforme aumenta la grasa corporal. En cambio la adiponectina–que es menos abundante en las personas obesas que en las personas de peso normal–tiene efectos contrarios, antiproliferativos.
  • Cantidades más elevadas de estrógenos producidas por el tejido graso, lo que puede desencadenar el crecimiento de algunos tipos de cáncer, como el cáncer de mama o de endometrio.


La manera en que el peso cambia durante toda la vida también puede afectar el riesgo de cáncer. Por ejemplo, nacer con alto peso o tener exceso de peso durante la niñez, predispone a tener cáncer en edad adulta. Lo más adecuado es mantener un peso saludable a lo largo de todo el ciclo de la vida, el cual se ha asociado con un menor riesgo de cáncer y de reaparición de cáncer en los sobrevivientes de cáncer.

Actualmente ya es posible medir fácilmente en los pacientes su grado de oxidación e inflamación y, también, la capacidad antioxidante y antinflamatoria de su organismo. Esto nos permite a los médicos monitorizar dichos parámetros, conocer su respuesta al tratamiento aplicado, y con ello, poder ajustar al alta o a la baja las pautas de fármacos, complementos, alimentación y ejercicio, así como, los consejos para la reducción de tóxicos y radiaciones. Lo que ha supuesto un importante avance para detectar a personas con riesgo y también para ajustar mucho mejor los tratamientos aplicados a las personas con cáncer y otras enfermedades crónicas, al basarnos en datos objetivos de su oxidación-inflamación y su capacidad antioxidante-antinflamatoria.

El PDF Clasificación Funcional de los Alimentos (CFA) de este blog puede ayudarle a reducir su grasa abdominal, reduciendo los alimentos con carbohidratos y con grasas saturadas y aumentando los alimentos con fitoquímicos antioxidantes-antiinflamatorios.

 REFERENCIAS

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