Las proteínas aportan aminoácidos, que son las unidades esenciales para construir y mantener el tejido muscular, mantener el funcionamiento del sistema inmunitario, metabólico, del tejido óseo y del sistema nervioso.

Las necesidades diarias de proteínas oscilan entre 0,8 a 1,2 g/kg de peso corporal/día. Este rango es bastante amplio, e incluso puede ser mayor en algunas situaciones como en el deporte, grandes quemaduras, enfermedades crónicas intestinales etc… Las carnes, pescados, huevos, leche y derivados lácteos, legumbres, frutos secos, semillas… son fuentes dietéticas de proteínas.

Los aminoácidos son las unidades básicas que conforman las proteínas. Existen 20 aminoácidos que forman proteínas de los cuales 8 se consideran esenciales, es decir, que nuestro cuerpo no los puede fabricar y necesita obtenerlos directamente de la dieta. Ocasionalmente, un aminoácido puede volverse “condicionalmente esencial o semiesencial”, es decir, que en determinadas etapas de la vida o bien, en ciertas enfermedades como las insuficiencias renal, hepática, cardíaca, respiratoria…, se convierten en esenciales porque se incrementa la necesidad del mismo.

AMINOÁCIDOS ESENCIALES AMINOÁCIDOS CONDICIONALMENTE ESENCIALES AMINOÁCIDOS NO ESENCIALES
L-Leucina              L-Histidina   L-Ácido aspártico
L-Isoleucia              L-Arginina   L-Ácido glutámico
L-Valina              L-Tirosina   L-Asparagina
L-Fenilalanina              L-Cisteína   L-Alanina
L-Lisina              L-Glicina   L-Prolina
L-Metionina              L-Glutamina   L-Serina
L-Tiptófano
L-Treonina

 

Los aminoácidos no solo sirven para fabricar proteínas para los músculos. Tienen otras funciones no tan conocidas como formar parte de la síntesis de enzimas (tanto digestivas como las implicadas en el metabolismo), actuar como precursores de neurotransmisores  (mensajeros de la información como serotonina, dopamina, adrenalina…) en el sistema nervioso, participar en la síntesis de hormonas o actuar como mensajeros celulares.

Para que una persona mantenga la salud, es necesario un aporte equilibrado de los aminoácidos esenciales.

Los alimentos de origen animal (huevos, lácteos, carne, pescado) contienen todos los aminoácidos y son considerados alimentos con proteínas completas. Pero algunos alimentos de origen vegetal no contienen estos 8 aminoácidos y, si no son ingeridos en la misma comida, la capacidad del organismo para sintetizar nuevas proteínas puede verse afectada. Por ello, si una persona es vegana/vegetariana, debe conocer el perfil de aminoácidos de los cereales y legumbres para poder realizar comidas con proteínas completas, ya que suelen ser deficitarios en uno o varios aminoácidos esenciales. Por ejemplo: los cereales como el arroz son deficitarios en el aminoácido lisina, mientras que las legumbres son deficitarias en el aminoácido metionina. Si hacemos un plato en el que aportemos lentejas con arroz, estaremos ingiriendo todos los aminoácidos esenciales. No obstante, a parte de la composición en aminoácidos esenciales, hay otro concepto, que es el valor biológico que tiene en cuenta tanto su composición en aminoácidos esenciales como su digestibilidad, ya que aquello que no se digiere, no se absorbe ni nutre. El huevo, se considera el alimento con la proteína de mayor valor biológico, seguido del pollo, la carne de vacuno… Por ello, las personas que siguen dietas monótonas, estrictas, desequilibradas, veganas o vegetarianas o que ingieren poca proteína deberían fijarse en la calidad y digestibilidad de las mismas.

La persona con cáncer necesita el aporte adecuado de aminoácidos esenciales y semiesenciales para conseguir mantener unas correctas funciones orgánicas, sin potenciar el crecimiento del tumor. 

Tal y como se explicó en anteriores artículos, las personas con cáncer, debido a los efectos secundarios de la radioterapia, quimioterapia, cirugía o por el crecimiento del propio tumor,  pueden perder peso y masa muscular, iniciándose un proceso llamado caquexia tumoral. Según la situación y actividad física del paciente, se debe estimar bien el aporte proteico consumiendo proteínas de alto valor biológico en cantidad necesaria. Aunque los alimentos proteicos animales tengan mayor valor biológico, el consumo de carne roja  y derivados cárnicos se asocia a mayor incidencia de cancer. Por ello, en personas con cáncer, se recomienda no consumirla. En cambio una combinación y preparación adecuada de legumbres, pseudocereales, frutos secos, semillas de chía…, además de aportar proteínas, nos dan otros nutrientes importantes como fibra, minerales, vitaminas y fitoquímicos que se han relacionado con la menor incidencia de cáncer. También puede ser útil para reduccir el consumo de alimentos de orígen animal, aportar mediante complementos la combinación óptima de aminoácidos libres esenciales y semiesenciales en forma libre.

El PDF Clasificación Funcional de los Alimentos (CFA) de este blog permite conocer de cada alimento su relación con: carbohidratos azúcares, carbohidratos almidón, proteínas vegetales, proteínas animales, grasas omega 3, omega 6 y omega 9, grasas saturadas, fitoquímicos, glucosa, insulina, fructosa, lactosa, gluten, sal y tóxicos.

BIBLIOGRAFIA

PIERART Z, Camila  y  ROZOWSKY N, Jaime. PAPEL DE LA NUTRICIÓN EN LA PREVENCIÓN DEL CÁNCER GASTROINTESTINAL. Rev. chil. nutr. [online]. 2006, vol.33, n.1 [citado  2018-12-11], pp.8-13

SAYAR, Romina. Valor nutricional de un gran alimento. Diaeta. 2016, vol.34, n.154, pp.34-34